Manuel Martínez se someterá hoy al juicio de la crítica y del público
Manuel Martínez en una pose de crucificado acorde con el personaje. ICAL
Joaquín Revuelta / León
Manuel Martínez está acostumbrado a los focos y a las cámaras dada su condición de deportista de élite en cuyo palmarés personal figuran un título del mundo, un entorchado de Europa, una cuarta plaza en los Juegos Olímpicos y 31 campeonatos de España en la modalidad de lanzamiento de peso. Sin embargo, esos focos y esas cámaras nunca hasta ahora se habían percatado de su potencial interpretativo que hoy será sometido al juicio de la crítica especializada y del público con la presentación en la sección oficial a concurso de la 54 Semana Internacional de Cine de Valladolid de la película de Adán Aliaga ‘Estigmas’, de la que el leonés es protagonista absoluto dando vida a uno de esos perdedores, aunque este cronista prefiere llamarlos supervivientes, que pueblan algunas de las mejores páginas de la historia del séptimo arte.
Manuel Martínez (no me atrevo a llamarle Manolo como los compañeros de la sección de Deportes que han tratado con él en reiteradas ocasiones) no oculta su nerviosismo ante la doble prueba de fuego de hoy en el Teatro Calderón de Valladolid, primero con el pase matinal para la crítica seguido de la rueda de prensa ante los medios de comunicación desplazados a la Seminci, y por la noche, con el pase de gala,de obligada etiqueta, para el público y los invitados de la Semana de Cine. “Sería un inconsciente si no estuviera nervioso cuando toca someter a examen el esfuerzo de tantos meses de trabajo, no sólo mío sino del resto del equipo. Pero al mismo tiempo tengo ganas de ver qué opina la gente de la película. Yo la he podido ver terminada por primera vez la semana pasada y todavía tengo el impacto reciente, a pesar de tratarse de un pase técnico para el director y el responsable de la fotografía. Sólo puedo decir que estoy muy contento y muy agradecido por haber sido protagonista en un largometraje”.
Si en el deporte de alta competición Manuel Martínez ya no tiene nada que demostrar, en el cinees consciente de su condición de novato. “La tengo que aceptar sí o sí. Desconozco lo que pueda pasar en un futuro. Estoy muy contento con la experiencia, a pesar de la extrema dureza de un rodaje que se prolongó durante cerca de cuatro meses a una media de once horas diarias en el set. Todas las perrerías que se le pueden hacer a un actor prácticamente me las hicieron todas. Esas condiciones hacen que te sientas plenamente identificado con el equipo e integrado dentro de ese colectivo humano. Si te digo la verdad, al menos durante el rodaje yo me sentí más dentro del mundo del cine de lo que me he sentido nunca dentro del mundo del atletismo”, asegura el plusmarquista nacional, cuyo físico fue determinante a la hora de ser elegido para dotar de humanidad al personaje de cómic creado por Lorenzo Mattotti y Claudio Piersanti, un personaje muy complejo desde el punto de vista psicológico y emocional que exige un ‘desarrollo interior’ por parte del actor. En este sentido, Martínez reconoce la inestimableayuda prestada por Ferrán Carvajal, el monitor personal que tuvo a su disposición durante cuatro semanas antes de empezar el trabajo propio en el set. “Durante las dos primeras semanas hicimos un curso intensivo (ocho o diez horas diarias) de iniciación al arte dramático y las dos restantes las dedicamos a preparar el personaje. Por otra parte, Adán Aliaga es un director que deja mucho margen de libertad al actor. En ese sentido durante el rodaje me sentí muy libre para mostrar a través del personaje lo que yo sentía. Pienso que el que más pudo influir en el diseño y en la interiorización del personaje fue precisamente Ferrán Carvajal”.
La dureza física del rodaje de ‘Estigmas’ se vio en cierto modo compensada por el disfrute personal que para el leonés supuso meterse en la piel de Bruno Marotti y sentirse una persona diferente.