La familia de Crémer e Imanol Arias reciben la Medalla de las Bellas Artes
Victoriano Crémer leyendo un libro en su casa de León después de haber cumplido los cien años. MAURICIO PEÑA
F. Fernández/Ical / León
Un burgalés afincado en León durante cerca de cien años y un leonés de Riaño ciudadano del mundo son dos los 25 galardonados con la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes 2008 que mañana se entregan en Santander. Son ellos el escritor Victoriano Crémer, fallecido hace pocos meses después de concedérsele el galardón, y el actor Imanol Arias, nacido en Riaño, tierra a la que se sigue sintiendo muy vinculado pero fundamentalmente al viejo pueblo, al suyo, al anegado, siendo ‘poco amigo’ del que se levantó en su lugar.
Victoriano Crémer pese a vivir más de cien años, 102, no pudo llegar alacto de la entrega de la Medalla pues falleció el 27 de junio de este mismo año. Será su familia quien la recoja en su nombre mañana en un solemne acto que se celebrará en Santander, seguramente de manos de la ministra de Cultura, pues estos galardones, que fueron creados mediante decreto en diciembre de 1969, su acto de entrega siempre había tenidolugar en el Museo del Prado hasta 1992, año en que se decidió descentralizar la ceremonia y realizarla en las diferentes comunidades autónomas.
El galardón quería reconocer la extensa e intensa trayectoria literaria y periodística de Victoriano Crémer, que se inició en 1928 con la publicación de ‘Tendiendo el vuelo’ y llegó hasta los últimos días de su vida pues cuando fue ingresado en el hospital, unos días antes de morir, pidió una pluma para escribir su columna diaria.
Los galardones también premiaron en 2008 la trayectoria de uno de los actores más conocidos y valorados del panorama nacional, Imanol Arias, nacido en Riaño, comprometido con su pueblo y desencantado con el triste final que tuvo, contra el que luchó con su presencia en diversos actos de protesta.
También son numerosos los galardones que ha recibido Arias desde que se inició en el mundo de la interpretación desde su paso por diversas compañías de teatro independiente del País Vasco, se trasladó a Madrid donde se integró en el Centro Dramático Nacional. Efectuó su debut cinematográfico en 1976 con ‘La Corea’, de Pedro Olea.