Opiniones divididas para ‘Estigmas’, protagonizada por Manolo Martínez
El director, Adán Aliaga, entre sus protagonistas. E. M.
Ical / Valladolid
Sus propios creadores la definen como una película difícil pero que “puede tener su público” y sus características lo dejan claro. ‘Estigmas’, la primera película de ficción de Adán Aliaga, se presenta en blanco y negro, sin apenas diálogos y con un actor protagonista no profesional, el lanzador de peso Manolo Martínez.
“Estuvimos buscando durante meses un actor que encajara con el prototipo físico que teníamos en mente y que era el cuerpo de Manolo Martínez. Al no encontrar a nadie nos lanzamos a probar cómo funcionaba y ahora no veo este personaje con ningún otro protagonista”, reconoció Aliaga.
La película, que se presentó ayer a concurso en la Sección Oficial de la Seminci, dividió al público asistente a su proyección que no supo si colocarse entre los pataleos sonoros o la admiración por un trabajo con una estética muy cuidada y una fotografía con planos limpios.
Bruno es el protagonista de esta historia llena de crítica social en la que un hombre solo, alcohólico e inadaptado se despierta una mañana con dos grandes heridas en sus manos que recuerdan a las que le hicieron a Jesucristo en la cruz. “Los estigmas son una excusa para hablar de otro tipo de marcas que se le colocan a la gente que no se adapta a la sociedad”, aclaró Aliaga.
A partir de ese momento, y de que es desahuciado de su piso, Bruno se ve obligado a buscar su sitio en el mundo vagando por ciudades y campos hasta que llega al circo en el que trabajó un tío suyo. Allí descubre a Lorena, la mujer de la que se enamorará y que le ayudará a reenfocar su vida aunque le obliguen a vender sus marcas haciendo creer a la gente enferma que es un santo y que puede curar enfermedades.
“La religión es un tema que me interesa mucho. Creo que iconográficamente es muy potente y siempre estará presente en mis películas aunque cada espectador hará una lectura diferente de lo que quiero contar con ella”, afirmó Aliaga. Él mismo reconoció que la ausencia de diálogos se debe a un proceso de investigación en el que descubrieron que sería “mucho más interesante contar toda la historia del personaje a través de los gestos y el cuerpo de Manolo”.
Por su parte, Manolo Martínez reconoció sentirse afortunado por poder participar en un proyecto como este y confesó que ser actor ha sido “un sueño inalcanzable” para alguien como él, un apasionado de la cultura. “Soy un aficionado, pero reconozco que estaría dispuesto a quedarme en este mundo del cine si me llegan propuestas y alguien está interesado en mí”, afirmó.
Junto al deportista, el largometraje cuenta también con la presencia de la actriz Marieta Orozco, quien aseguró que se lanzó “de cabeza” en este proyecto porque le pareció muy interesante desde el principio. “En un primer momento me asustó trabajar con Manolo Martínez por su potente físico, pero luego hubo una buena conexión y fue todo muy sencillo”, confesó la actriz.