UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS

Huecos que pueden |
El gran Picasso la inmortalizó en cuatro trazos, con una rama de laurel en la boca, y fue para siempre símbolo de la paz. Noé, después del Diluvio, la envió a buscar tierra firme y ella regresó con la misma rama de olivo que dibujó Picasso en la boca. La historia más grande jamás contada comienza cuando una paloma se le aparece a la Virgen María para anunciarle que dará a luz a un hijo al que pondrán por nombre Jesús. No hay ciudad que se precie que no tenga una plaza de las palomas. No hay plaza de las palomas que se precie que no tenga un pobre, solitario, que no habla con nadie ni comercia con la historia de su vida, que no saque del bolso de su viejo abrigo unas migas de pan que tira al suelo. Al verse rodeado de palomas le chispean los ojos de felicidad, entonces sí habla, con ellas. Pero toda paloma tiene su cruz. En Venecia las han acusado de la corrosión de sus piedras. En muchas ciudades, León es una de ellas, han prohibido la amistad entre los pobres y las palomas. Muchos cazadores que no ven ni una pieza en toda una mañana bregando por los montes descargan su ira disparando contra unas palomas que no esperaban un ataque de ‘fuego amigo’. Por eso han decidido buscar huecos que puedan ser trincheras. El chelo le ha creído y al cierre de esta 26 edición descansó como si supiera que el órgano, al fin, va a reinar. |
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