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EL COLUMNISTA INVITADO / José María González Suárez

Pasen por caja

La vigente pugna a cara de perro por conseguir colocar en la presidencia de Caja Madrid, jugada a varias bandas por los sectores del Partido Popular para sustituir al actual presidente colocado por Aznar, pone al descubierto con la crudeza de nuestro corrupto sistema político y económico hasta qué punto las cajas son el cortijo de determinados intereses particulares y de partido. En el envite se juega Rajoy el poco crédito que le queda dentro del PP y algo parecido le acontece a la lideresa Aguirre, quien pelea por su última oportunidad para saltar al primer plano de la escena política del PP. Unos y otros se ganan los apoyos de los socios minoritarios a cambio de jugosos puestos en la presidencia y en los pesebres por donde circulan los dineros del cohecho. Hasta el momento nadie se ha salvado de la tentación y muchos han vendido su voto con arriesgada precipitación.
Ya tuvimos el modelo durante 27 años en Caja Sur bajo el virreinato del cura Castillejo, impecable ejemplo de autoridad medieval, pagando favores y tomando represalias mafiosas con los críticos. Sobre poco más o menos, todas las cajas representan la cueva del tesoro de las fuerzas provinciales en todo el país y son el respaldo de su poder. Cuando vienen mal dadas, entonces se busca el chivo expiatorio más a mano. Las críticas expresadas por el alcalde León y la presidenta de la Diputación de esa provincia sobre la mala gestión llevada por la presidencia de Caja España, cuyo balance ha demostrado ser peor que el las cajas Duero y Burgos, con las que se planea una fusión forzada por el Banco de España, a causa del nivel de morosidad descubierto, son el colmo de la hipocresía. La regalía crediticia a las constructoras coloca a Caja España en una difícil situación. Pero, ¿quién aupó a la presidencia de Caja España a un empresario del sector inmobiliario? ¿Qué se supone que haría en medio de la orgía del ladrillo el presidente de Caja España?
En un país profundamente podrido como España, la lucha por las cajas saca a la luz la batalla definitiva entre el decadente caciquismo local y los grupos que abanderan el capital global. La batalla afecta a todas las fuerzas políticas, tanto en su antagonismo con los otros, como en el interior de sus organizaciones. Si la señora Aguirre se sale con la suya, Rajoy se hunde como líder del PP. Si, por el contrario, pierde el desafío, Esperanza se despide de sus ambiciones como futura presidenta del PP.
José María González es coordinador de IU-CyL

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