No viene de ahora. Está pasando desde hace tiempo. Las protestas de los mineros, de los agricultores, de los trabajadores de Antibióticos... no cuentan con el respaldo de los políticos. Con un comunicado, ya lo hacen todo. Prefieren la moqueta, como se vio el pasado jueves en León a compartir la caminata desde los Bomberos a la plaza de la Inmaculada con las gentes del campo. A ésos, como a los mineros, como a los currantes, les piden el voto y no vuelven. Piensan que todo lo hacen contra ellos, contra su Gobierno, contra sus siglas. No. El campo leonés vive con la soga al cuello desde hace tiempo. Qué lejos queda de ese lobby francés que hace del campo un sector fuerte e influyente. Aquí el que se queda en Santas Martas o en La Vecilla lo hace porque no puede irse a la ciudad. Eso dicen los que viven en Madrid o en León, aunque su piso no pase de 50 metros o vivan en un quinto sin ascensor. El medio rural leonés no puede quedar para la segunda residencia del fin de semana. Los pueblos no pueden dejar de tener vida, aunque sea muy difícil lograrlo. Algo tendrán que inventar los agricultores y ganaderos para que su trabajo no sea esclavo los 365 días del año.
A algún político, como a Francisco Fernández, se le ocurrió quitarse del medio diciendo que todavía no era agricultor. Hombre, además de alcalde de León es secretario provincial del PSOE y hay muchas agrupaciones en el medio rural. Herrera no lo dijo, pero su paso por León también fue parecido, como si la batalla del campo no fuera con él. Herrera ha visitado muchas veces León, pero muy pocas los pueblos de la provincia. UPL, según cuentan las crónicas, sí estuvo en la protesta, pero a estas alturas de la Llionpedia ni el silencio de los corderos impedirá el sacrificio final, ya sea de unos o de otros. Por si acaso Lázaro García Bayón ya comparte fotos con la presidenta de la Diputación más cerca que el vicepresidente Majo. En descargo de Isabel Carrasco sí se puede decir que, por fin, la institución provincial hace campaña donde se pueden comprar los productos de León. Igual que Travesí, en La Vaguada. Lo malo es lo de siempre. Juntos podrían hacer más que batallando por su cuenta. En el campo todos los han entendido. Mejor unidos.