Miles de leoneses acudieron al cementerio de Puente Castro en una jornada sin grandes atascos
El cementerio de León, en Puente Castro, registró como cada año un ir y venir de ciudadanos que acudieron a recordar a sus seres queridos. SECUNDINO PÉREZ
Alfonso Martínez / León
El otoño irrumpió de forma brusca para hacer del día de Todos los Santos una jornada desapacible, lluviosa y mucho más triste si cabe para los miles de leoneses –entre 25.000 y 30.000 a lo largo de todo el puente– que se acercaron al cementerio de Puente Castro con el fin de honrar a sus difuntos.
Desde primera hora de la mañana, la ribera del Torío fue escenario de una incesante procesión de coches que accedieron de forma fluida, ya que únicamente estaba permitido aparcar en el solar ubicado detrás del cementerio. En todo caso, la afluencia fue menor que otros años. La gente escalona cada vez más sus visitas al campo santo y opta por hacerlo en jornadas anteriores o posteriores para evitar aglomeraciones. Además, el hecho de que hoy también sea jornada festiva favoreció que muchos adelantasen su homenaje a los difuntos con el fin de aprovechar el puente fuera de la capital.
No obstante, las calles y plazas de la ‘ciudad funeraria’ recibieron ayer muchas más visitas que cualquier otro día del año. Infinidad de ramos de flores y centros reposaban sobre la mayoría de los nichos y panteones. El silencio reinaba en una jornada en la que los recuerdos diarios de los que ya no están se hacen visibles y el obispo de León, Julián López, ofició una eucaristía en su memoria dentro del propio cementerio.
Las obras de la capilla laica –el monumento funerario en recuerdo de 1.873 paseados que están enterrados en una fosa en el campo santo– llamaron la atención de los visitantes, aunque no ocasionaron trastornos. Otra de las novedades fue la presencia de una ambulancia de Cruz Roja y de un equipo sanitario de primeros auxilios para atender posibles incidencias. También estuvo presente una decena de efectivos de Protección Civil junto a más de medio centenar de agentes de la Policía Local que se encargaron de organizar el tráfico. La instalación de aseos químicos en los accesos al cementerio completó el operativo para mejorar el desarrollo de la jornada.
Las floristerías que están situadas en las inmediaciones del cementerio hicieron su agosto pese a que la mayoría llegaba con sus ramos preparados.
El ritual que supone la visita al cementerio sigue siendo cita obligada de miles de leoneses a pesar de que los dulces –huesos de santo y buñuelos– y la controvertida pero cada vez más extendida celebración de Halloween intenten minar la cara humana de la jornada.
El cementerio recobrará hoy su habitual paz. Será hasta dentro de un año para muchos y hasta dentro de unos días para otros, a pesar de que el recuerdo de los difuntos esté presente cada día.