Los números de la Cultural tras la undécima jornada de liga anuncian la ‘quiebra deportiva’ del equipo
Jito, el ‘hombre gol’ de la Cultural, volverá al once este sábado contra el Barakaldo. PHOTODEPORTE
Nacho Sáenz de Pipaón / León
Los números de la Cultural son para echarse a temblar. Sólo diez puntos en once jornadas han arrastrado al equipo culturalista hasta el puesto de vicecolista, una posición de la que, históricamente, es muy difícil de salir. Ahí queda el dato de que en la última década, sólo dos de los diez equipos que tras la jornada undécima marchaban en la penúltima posición, lograron finalmente mantener la categoría.
Los ejemplos son clarificadores. Ahí están los recientes casos del Marino, Peña Sport y Amurrio, que a estas alturas del campeonato de las tres últimas temporadaseran penúltimos clasificados... Y acabaron la temporada en el vigésimo y último puesto con los dos pies en el ‘charco’ de Tercera. Un año antes (2005/06) el Alavés B apenas pudo mejorar un puesto en toda la competición para acabar decimoctavo y, por supuesto, perdiendo la categoría.
Hay que remontarse hasta la temporada 2004/05 para encontrar el precedente más cercano de un equipo que salvó el cuello tras remontar desde la decimonovena posición en la undécima jornada hasta la decimoquinta en la que acabó el campeonato. Fue el Marino de Luanco, que, por cierto, tuvo que sufrir hasta el final para certificar la permanencia.
No tuvo tanta suerte el Oviedo en la 2003/04, que con similares números que la Cultural acabó firmando el descenso en el puesto decimoctavo. El Ávila (2002/03) y el Sporting B (2001/02) tampoco pudieron salir del pozo y acabaron la temporada en la decimonovena y decimoséptima posición, respectivamente.
En la campaña 2000/01, el Pontevedra protagonizó otra remontada espectacular tras la undécima jornada, para finalizar la liga en decimocuarta posición. En el último precedente de la última década (1999/00), el Oviedo B también se fue a Tercera tras ser incapaz de salvar su mal inicio de campeonato.
La matemáticas, en estos casos, no suelen fallar. Y ahí queda el dato de que sólo dos de diez equipos lograron salvar el cuello.