Lachrimae Consort protagoniza el próximo sábado en el Auditorio el tercero de los conciertos del Inaem
Los componentes de la formación Lachrimae Consort que este fin de semana actúan en el Auditorio de León.
Joaquín Revuelta / León
El tercero de los conciertos que componen el ciclo programado por el Inaem bajo el título ‘La música en tiempos de la expulsión de los moriscos’ llega el próximo sábado al Auditorio de León con la actuación de la formación que dirige Philippe Foulon, Lachrimae Consort, que presentará ‘Jardín oscuro, poesía y música en las tres culturas de Al-Andalus’. El concierto está anunciado para las 20:30 horas y el precio de las entradas es de 21 euros la platea y 16 euros el anfiteatro.
Creado en 1994 por Philippe Foulon con motivo de la grabación con instrumentos antiguos de las bandas sonoras de ‘La hija de d’Artagnan’, de Bertrand Tavernier, y ‘La tabla de Flandes’, de Jim Mcbride, Lachrimae Consort está formado por músicos solistas que comparten la misma sensibilidad a la hora de interpretar repertorios de música europea de los siglos XVI al XVIII.
La formación que dirige Philippe Foulon desarrolla una actividad artística muy importante y es invitada por grandes festivales internacionales. Desde 2001 desarrolla un programa inédito de recuperación de instrumentos de amor como la viole d’Orphée; el violonchelo all’inglese vivaldiano, violines de amor, lyra violas, violas all’inglese, todos ellos fabricados con cuerdas simpáticas y desarrollando un sonido muy especial con halo sonoro.
Lachrime Consort consta de un instrumentarium único en el mundo, conjunto de violas de gamba, conjunto de violines, violas, chelos, conjunto de violas all’inglese, conjunto de violines all’inglese, de un continuo (clave, tiorba, archiviolata, guitarra barroca, órgano), a los que se añaden de vez en cuando coros o solistas e instrumentos de viento (corneta, flautas, oboes, chirimias, trompas).
Pionero en la recuperación de instrumentos completamente desaparecidos del período barroco, Philippe Foulon no para de sorprender con sus descubrimientos. En 2001 recupera la viola d’orphée, instrumento descrito por Michel Correte en un método de Viola de Orfeo. Descubre en manuscritos de Vivaldi la existencia de otros instrumentos desaparecidos llamados all’ inglese. Se trata de violas provistas de cuerdas simpáticas. Foulon se arriesga a reconstruir un violoncello existente en el siglo XVIII para el que compuso Vivaldi.
En las notas al programa, uno de los componentes de Lachrimae Consort, el instrumentista de vihuela de arco, Sergio Barcellona, explica que ‘El jardín oscuro’ propone un recorrido a través del mundo musical y poético forjado por las tres culturas (cristiana, musulmana y judía) que convivieron en la Península Ibérica durante ocho siglos. “El eco de su larga historia en común –bruscamente interrumpida por la expulsión de 1492 y ‘sellada’ por el decreto de 1609– es hoy todavía perceptible. De los legados musicales que estas culturas nos han dejado proponemos una pequeña selección en un programa en el que los caminos de Oriente y Occidente se cruzan: cantos de Ziryab o Ibn Arab se alternan con villancicos en castellano y con músicas de comunidades sefarditas de Marruecos. Por esta razón utilizamos, a veces mezclándolos, instrumentos de la tradición andalusí (el ney, la darbuka, el dharb) con aquellos que normalmente asociamos a la músicas del Renacimiento hispanoeuropeo (las vihuelas de arco, la viola d’amore, la vihuela de mano), pero que en realidad fueron uno de los principales legados del mundo árabe a la música occidental”.
El programa incluye un canto atribuido a Ziryab, máximo exponente de la música andalusí. Para Sergio Barcellona “se trata de una elección que no es casual, porque a través de él entraron en la Península Ibérica las melodías orientales que constituirían la base de buena parte de su tradición musical posterior. Para las obras en castellano nos hemos basado en distintas fuentes escritas, cuyas procedencias a veces nos permiten reconstruir los recorridos de sus melodías, cuando no de sus autores, por toda Europa: algunas fueron recopiladas por autores hispanos en España (en el caso del Libro de cifra nueva de Venegas de Henestrosa, por ejemplo), otras fueron publicadas en Italia (Diego Ortiz ‘toledano’ publicó su Tratado de Glosas en Roma, y en Venecia se publica el Cancionero del Duque de Calabria). Distinto es el caso de las danzas españolas de finales del XVI (Spagnoletta, Canario, Pavana di Spagna), bailadas en Nápoles como en el norte de Italia o en Francia, que atestiguan una amplia difusión europea de la música española que se produce sobre todo a partir del siglo XVII”.