Un informe de la Fundación Perspectivas confirma el estancamiento de la población en el medio rural leonés. En Arintero, por ejemplo, quedan tres vecinos
Otro de los vecinos de Arintero, en su tractor, el pasado viernes llegando a una granja donde cuida de su ganado. MAURICIO PEÑA
Manuel C. Cachafeiro / León
Arintero es uno más. Uno de tantos pueblos de León con la soga al cuello. En verano, como todos, se llena de visitantes y familiares. En invierno, como tantos pueblos leoneses también, se vacía como si bajaran la trapa de un supermercado. “No estando enfermos, aquí no se pasa mal”, comenta Tomás Rodríguez, 81 años de existencia, ocho décadas ya viviendo en esta pequeña localidad perteneciente al Ayuntamiento de Valdelugueros.
El paisaje de Arintero es impresionante. En sus montañas calizas ya se pueden ver los primeros efectos del invierno, que aquí es muy duro, en forma de ventisca y nieve. Las máquinas llegan en ocasiones después de más de un día para abrir la sinuosa carretera que parte de las hoces de Nocedo. “Ya viene el invierno; esto no hay quien lo pare”, dice Tomás.
En Arintero quedan en invierno tres vecinos. El turismo rural, la nueva fuente de ingresos de muchos pequeños pueblos de la zona, no ha servido tampoco para frenar la despoblación. Pueblos como Arintero resisten por sus vecinos más mayores, los jubilados, los que no se quieren ir a ninguna costa.
Un estudio del profesor de la Universidad de Salamanca José Manuel del Barrio Aliste, publicado por la Fundación Perspectivas de Castilla y León, pone de manifiesto que en 179 municipios de León se está perdiendo población. Sólo en las cercanías de la ciudad, ganan habitantes.
Entre 2000 y 2008, el balance de la población de Castilla y León es demoledor. Según ese estudio, en 1.757 municipios de la Comunidad —el 78,2%— se perdieron residentes, frente a los473 (21%) que aumentaron su número de habitantes. Los 18 restantes se quedaron como estaban. En la provincia de León, ese mismo informe señala que en 31 municipios (14,7%) se ganó población, en 179 (84,8%) se redujo y en 10 todo quedó igual.
“Esta evolución ha sido más crítica en los municipios de menos de 2.001 habitantes (aproximadamente sólo uno de cada cinco ha aumentado sus efectivos), mientras que el crecimiento de la población ha sido más nítido en los municipios con más de 2.000 habitantes y, de manera especial, en los municipios que superan los 20.000 residentes que no son capitalinos y en los que se localizan en el intervalo de entre 5.000-10.000 habitantes”, señala el profesor salmantino.
Y es que, en su opinión, la distancia de los municipios a las capitales de provincia es un factor clave. El dato, en este sentido, es también demoledor: sólo el 13% de los municipios que se localizan a menos de 10 kilómetros de distancia de las capitales han perdido habitantes. En cambio, más del 80% de las localidades que se ubican a partir de 25 kilómetros han menguado sus efectivos.
Arintero forma parte de esa radiografía que no por contada sigue perdiendo actualidad. La foto fija de un León que está desapareciendo a marchas forzadas. Zonas ya como Omaña se están convirtiendo en pueblos de segunda residencia, lo que también tiene un plus. Muchas casas se rehabilitan, pero sólo para el fin de semana.
La vida en Arintero transcurre con tranquilidad. Por las mañanas, los pocos habitantes que quedan se entretienen paseando y charlando. Tomás ya está jubilado. Otra vecino tiene ganado y este viernes esperaba la llegada del veterinario para vacunar a las vacas. “Aquí nunca pasa nada”.
Un informe del Consejo Económico y Social del año 2007, sobre el bienestar de los pueblos de Castilla y León, dejaba patente que en las últimas dos décadas sólo 46 ayuntamientos leoneses habían ganado en nivel de vida. Nada menos que el 80% de los municipios de la provincia estaban en la cola. Algunos, como Fuentes de Carbajal, Gusendos de los Oteros, Matanza de los Oteros, Santa María del Monte Cea, Valverde-Enrique, Castilfalé y Corbillos de los Oteros, entre los más pobres entre los pobres.
El extenso documento titulado ‘Las disparidades territoriales en Castilla y León: Estudio de la convergencia económica a nivel municipal’ era obra de los expertos Luis César Herrero Prieto, José Ángel Sanz Lara y Víctor Figueroa Arcila, los dos primeros de la Universidad de Valladolid y el último de Chile. ¿Se vive hoy mejor en los pueblos”. Matías Llorente, del sindicato Ugal-UPA, cree que el medio rural leonés debe tener una oportunidad, y que ese futuro sólo pasa por la modernización de las estructuras productivas y una mejor calidad de vida.
En Arintero, las calles hoy están empedradas y casi todas las casas se han rehabilitado en los últimos años. El pueblo ha mejorado, pero en invierno, cuando llega la nieve, no quedan vecinos. La mayoría se va con el buen tiempo. “A la gente le gusta la ciudad. Andar de un lado para otro. No quiere tanta tranquilidad”, dice con su sabiduría de 81 años Tomás Rodríguez. Quizá las cosas no puedan ser de otra manera.