Ha muerto esta semana en Madrid. El astorgano Ricardo Gullón fue uno de los mejores críticos de su obra
Ayala, en una imagen de sus últimos años. REUTERS
Manuel C. Cachafeiro / León
Francisco Ayala, fallecido esta semana en Madrid a los 103 años, fue uno de los tres académicos, junto a Pedro Laín Entralgo y Emilio Alarcos, que propuso en 1989 al astorgano Ricardo Gullón para compartir asiento en el viejo caserón madrileño.
Se habían conocido mucho antes, en la estancia de ambos en Puerto Rico. Ayala venía del exilio; Gullón llegaba desde una España que no le gustaba. “Resueltamente, Francisco Ayala es uno de los más felices narradores con que contamos. Y no sólo eso, sino también algo casi tan infrecuente y digno de relieve: una cabeza clara, capaz de afrontar los problemas de la novelística contemporánea con la adecuada objetividad”, escribió el astorgano sobre uno de sus libros ‘La cabeza del cordero’, publicado en Buenos Aires.
De esa época, los años 50, son también otras críticas de Gullón. Así, sobre otra obra del escritor granadino, ‘Los usurpadores’, escribe: “No creo que ninguno de los escritores de su generación ni de las siguientes haya compuesto una narración tan apretada y dramática como El hechizado, ni creo que en conjunto se consiguiera, desde hace mucho tiempo, un libro de cuentos tan armónico y logrado como éste”.
Escritor, crítico literario y ensayista, Gullón está considerado como uno de los grandes analistas de las letras españolas por su sobriedad y lo meticuloso que era. Especialista en la obra de Juan Ramón Jiménez, Benito Pérez Galdós, Antonio Machado y Miguel de Unamuno, nunca dejó de tender puentes hacia los exiliados. Así, colaboró en revistas como ‘Realidad’, fundada por Ayala en enero de 1947. “La intención —recordaba hace un par de años el escritor ahora fallecido al presentarse una edición facsímil— era crear una revista universal, no localista en ningún sentido, empezando por el nacional”.
Aquella colaboración entre ambos fue mucho más allá. Con motivo de la concesión del premio Antonio de Sancha en 2005, Ayala también recordó la publicación en España de su libro ‘Historia de macacos’. La primera edición, clandestina, salió a la luz, según dijo, “gracias al entusiasmo amistoso de Ricardo Gullón”.
Ambos son también Premios Príncipe de Asturias de las Letras.Gullón, en 1989, por “toda una vida apasionadamente dedicada al estudio de nuestras letras, que ha logrado que su trabajo investigador transcienda el ámbito propio de la crítica para convertirse en desvelador del misterio de la invención artística del hombre”. Ayala, como “uno de los principales narradores del exilio y maestro en el empleo de nuestra lengua”. Ambos, Ayala y Gullón, están ya en la historia de la literatura española.