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CAMPO / Crisis

Diez rutas para diez patatas leonesas

Un repaso al viaje del tubérculo a través de agricultores, distribuidores y transformadores

La patata es el más castigado de todos los cultivos. M. MARCOS

David Rubio / León
Trazabilidad. Esta palabra, que aún no recoge el diccionario de la Real Academia de la Lengua, se ha convertido en uno de los principales problemas de los agricultores leoneses. En esa trazabilidad se resume el que los profesionales califican actualmente como uno de los grandes males del campo: los intermediarios.Por cuántas manos pasa cada producto y cuánto se encarece en cada uno de esos pasos se ha convertido en un gran enigma para muchos agricultores, que lamentan la exigencia que a muchos de ellos les hacen sobre la trazabilidad de lo que venden (argumento utilizado en muchas ocasiones para bajar el precio) mientras que a los productos importados no se les exige en muchos de los casos, al igual que ocurre con los transgénicos, certificados de calidad...
Dentro del sector agrario, el cultivo de la patata pasa por una situación especialmente delicada, ya que actualmente su precio ha bajando tanto que se puede decir que prácticamente no se está pagando al agricultor. Son, en total, 835 leoneses los que se dedican al cultivo del tubérculo, que llegan a producir un 16% del total de Castilla y León. Éste un repaso por el viaje realizado por diez patatas leonesas.

1. DESDE VILLAQUILAMBRE HASTA LA PLAZA MAYOR
Varían tanto el precio como la procedencia. Miércoles. Un gitano grita: “¡Manzana reineta a 75, señoras! ¡La buena, la reineta, la buena, la chachi!”. A su lado una mujer vende patatas a 60 céntimos el kilo, un precio que está muy por encima tanto de lo que cobran los agricultores como de lo que pagan los consumidores, ya que en los supermercados y fruterías de la capital de la provincia se pueden encontrar a 33 céntimos el kilo. Las patatas más caras de la historia proceden de Villaquilambre y, según dice su vendedora, “si encuentras otras más baratas y que sean mejores, las compras”.
En el mercado de cada miércoles en la Plaza Mayor, por suerte, hay variedad de precio. Y calidad, ya que muchos acaban de realizar su cosecha y abunda la mercancía. Las que proceden de Mozóndiga cuestan 35 céntimos el kilo. En todos los casos, obviamente, la venta es directa del productor al consumidor, sin intermediarios.

2. DESDE VILLAR DE MAZARIFE HASTA RIEGO DE LA VEGA
Ante una situación tan delicada como es la actual, lo que salva a muchos de los agricultoresleoneses es su pertenencia a una cooperativa. Ocurre con las patatas y también con otros cultivos, ya que las cooperativas negocian con los futuros clientes un precio fijo antes de que empiece la campaña, lo que permite al agricultor hacer sus propias previsiones, que es precisamente lo que muchos de ellos reclaman a las instituciones y lo que, en algunos de los casos, les ha llevado a la ruina ante la falta de previsión. A una cooperativa pertenece José Miguel, agricultor de Villar de Mazarife. Es socio de Prodeleco, que se encuentra en Riego de la Vega, donde les pagan las patatas “a 20 pesetas el kilo”, es decir, aproximadamente a 12 céntimos. José Miguel entrega 13.000 kilos y es uno de los 57 socios de Prodeleco, cooperativa que, con sede en Riego de la Vega, vende el producto para frituras, congelados y patatas peladas a empresas como Matutano, Gus o Grefusa, que fabrican los aperitivos que se pueden encontrar posteriormente en bares y supermercados de todo el país e, incluso, en algunos de los casos también fuera de España. Prodeleco maneja 12.000o toneladas al año con un volumen total de 17.500. “Las casas cada vez ponen más pegas, exigen más calidad y, si por el camino hay algún tipo de incidente, obviamente lo acabamos pagando nosotros”, dice José Miguel.

3. DESDE CHOZAS DE ARRIBA HASTA ASTORGA
Chozas se ha convertido en la capital provincial de la patata en los últimos años. Allí se celebró hace pocas semanas una nueva edición, la cuarta, de la Feria de la Patata, que este año tuvo como invitado especial al consejero de Fomento de la Junta de Castilla y León, Antonio Silván. Roberto López, del PP, es el alcalde de este municipio, y asegura que “los agricultores están muy preocupados porque el año fue bueno en cuanto a cosecha pero muy malo en lo que se refiere al aspecto económico, no sólo los que se dedican a la patata sino todos los profesionales del campo en general. No se les valora, no se les cuida, y se creen que con darles subvenciones está todo solucionado, cuando en realidad todos sabemos que en el campo se vive del trabajo, del día a día”.
De Chozas de Abajo es Joaquín Vidal, uno de los agricultores que se dedica, entre otros cultivos, a la patata: “Yo se las entrego a un almacén de Astorga que luego las distribuye por fruterías y tiendas de toda la provincia, y de Asturias y de Galicia también. Este año me las pagaron a 9 céntimos el kilo las blancas y a 13 céntimos el kilo las rojas. No es mucho, pero la verdad es que pudo ser peor, porque si me entretengo y no las vendo a tiempo, gracias a que siembro pronto y recojo también pronto,en San Pedro aproximadamente, hubiera perdido todavía más dinero. Hoy las están pagando a 3 céntimos el kilo y, para eso, no cabe duda de que es mejor dejarlas en el almacén o sin sacarlas de la tierra. Yo al menos cubriré gastos”, dice Joaquín, para quien la situación de crisis actual que vive el campo se debe a que “prefieren comprar lo de fuera a apostar por lo nuestro”. Las mismas patatas se pagaban el año pasado a 17 céntimo el kilo.

4. DE POBLADURA DE PELAYO GARCÍA A TODA ESPAÑA
Pedro Garmón también es socio de Prodeleco y, como el resto, se beneficia de las ventajas de una cooperativa, pero también padece, como el resto, la actual crisis que atraviesa el sector: “Si te dedicas al cultivo de la patata sin pertenecer a una cooperativa, con el mercado libre, es un suicidio tal y como están las cosas, ya que ese mercado libre ha dejado los precios que cuesta más sacarlas de la tierra que venderlas”. Desde dentro, como parte obligatoriamente interesada, Pedro Garmón analiza cuáles son los males del sector de la patata: “Se trata del cultivo más delicado que existe y el más caro desde punto de vista de los cuidados que requiere. La semilla vale entre 70 céntimos de euro y 1,40 el kilo y para cada hectárea son necesarios entre 1.000 y 1.100 kilos. Obviamente, a esto hay que añadirle el riego, los abonos, los fitosanitarios... Y, por si fuera poco, tuve que alquilar una cosechadora que me cobró 900 euros por hectárea. Si a eso le añades el transporte...”.

5. DESDE MÉIZARA HASTA MÉIZARA
“Las tengo en los almacenes porque sólo he encontrado quien me las pague a seis céntimos el kilo, y envasadas, de modo que, como tengo la posibilidad de almacenarlas, pues espero a ver si se recuperan los precios, porque eso no da ni para la mano de obra”. Lo dice Juan Carlos Fernández, agricultor del Valle Moro, de Méizara. “El año pasado ya estaba mal, pero no tan exageradamente mal. Deberían tener un precio estable, porque de esta manera lo que ocurre es que unos se enriquecen mientras otros se arruinan”. Para él, “aquí la patata temprana no se puede sacar, porque el sabor no es ni parecido. Todo tiene su tiempo... La verdad es que aquí, haciendo las cosas bien, se podría dar una patata de calidad, pero lo que prima son otras cosas y la verdad es que compramos con los ojos y con los oídos, y así nos va”.

6. DESDE ZOTES DEL PÁRAMO HASTA ZOTES DEL PÁRAMO
“Yo no soy agricultor, solo colaboro con mi hijo, pero está todo muy mal y la patata yo creo que lo peor. Algunos se vuelven locos a sacarlas antes del tiempo, porque al principio se pagan y luego caen los precios, y lo que pasa es que esas patatas pelas y no son buenas” , dice Joaquín Grande, de Zotes del Páramo, que no ha vendido sus patatas por lo bajos que están los precios, “aunque, como la cosa siga así, se las tendré que vender a un almacén de Astorga que me las paga a 8 céntimos. Es menos de lo que me cuesta, pero algo recupero, porque si no...”.

7. DESDE MOSCAS DEL PÁRAMO HASTA PRODELECO
“Los que estamos en Prodeleco las vendemos a un precio más o menos fijo, pero cuando las cosasse ponen feas, las fábricas aprietan exigiendo cada vez más”, asegura José Garmón Sardino, de Moscas del Páramo. “Yo he sacado 400 toneladas y para eso he estado trabajando casi un mes. Si no es porque perteneces a una cooperativa sería una locura apostar por este cultivo tal y como están las cosas”.

8. DE ONZONILLA A ESPAÑA
Son patatas leonesas según la temporada, pero en la empresa Hijos de José Luis Gómez conocen bien el mercado. “No hay que buscar culpables, es la situación del mercado, asegura José Luis Gómez. Maneja un volumen de entre 36 y 38.000 toneladas al año, que transforma en su planta de Onzonilla y distribuye por toda la franja Oeste del país. Aquí ha bajado el precio, entre otras cosas, porque en Castilla y León ha aumentado un 8% la superficie cultivada, y porque desde primeros de año bajó el precio en Andalucía y en Murcia, que es donde se da la patata temprana, y eso se va arrastrando”.

9. DESDE MARIALBA DE LARIBERA HASTA LEÓN
Hay más ejemplos de venta directa del productor al consumidor, lo que se ha convertido en una salida digna para los agricultores, como ha ocurrido ya con anterioridad en otros productos, como la leche, puesto que se han instalado en diversas comunidades expendedores de leche fresca que permiten terminar con los por estas fechas tan citados intermediarios. En el mercado que los miércoles y los sábados se celebra en la Plaza Mayor de León también se venden patatas de Marialba de la Ribera, a 45 céntimos de euro el kilo. “Vas a notar lo buenas que son sólo con pelarlas”, dice la vendedora.

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