Juanín y De la Cruz apoyando a la Cultural. JORGE CALLADO
Jorge Callado / Barcelona
Enviado especial
Once de la mañana. En las puertas del reino ‘culé’ aparece Antonio de la Cruz. Toda una institución. Pocos minutos después Juanín García hace acto de presencia. Se saludan y en seguida se ve el ‘filing’ leonés que desprenden los dos trabajadores del FC Barcelona. El veterano toma las riendas de la expedición por el complejo del Nou Camp. Para él todo son facilidades y se nos abren todas las puertas, hasta las no permitidas. “Vamos vengo yo aquí solo, y como un visitante más”, reconoce Juanín mientras intentamos llegar al terreno de juego evitando toda la tropa de turistas que están realizando esa visita al estadio azulgrana al módico precio de 17 euros (con museo incluido).
Ya estamos a pie de campo. Aun se respira el ambiente festivo del día anterior con la victoria del Barça sobre el Mallorca. De la Cruz está como en casa y no deja de regalar una importante dosis de información. Los dos están ahí por un motivo especial. En pocas horas ese césped será pisado por los jugadores de la Cultural. Un día para la historia. El veterano jugador del FC Barcelona (ahora como comentarista en castellano de Barça TV) sabe que su equipo del alma está ante una aventura única. Todos los factores están en contra. “Creo que la Cultural tiene que venir a disfrutar en un escenario único. No tienen ningún tipo de presión y creo que el 0-2 de la ida es un resultado de lo más honroso. Aquí lo van a tener muy difícil, pero esto es fútbol y nunca se sabe”, confiesa el que fuera jugador y también entrenador del Barça.
Juanín ya tenía preparada toda su artillería para el partido, pero la competición europea le ha dado una mala pasada. “Marchamos el martes a Macedonia porque han adelantado el partido y me lo voy a perder”, asegura el extremo, aunque también tiene sus dudas. “Bueno, aunque igual el entrenador no me convoca”, advierte entre risas sabedor que no está viviendo una buena época a las órdenes de Javi Pascual.
El paseo continua y de repente metemos en un compromiso a uno de los empleados de seguridad. Nos saltamos el cordón y accedemos al banquillo del equipo visitante y posteriormente pisamos el césped. “En este campo hay que correr mucho advierte De la Cruz”, mientras que Juanín mira toda la grada y se confiesa. “Creo que me sería imposible jugar ante un escenario con 100.000 espectadores en las gradas. Tiene que ser algo increíble”.
El veterano contesta: “Es cuestión de acostumbrarse” y mientras escapamos del césped y el empleado de seguridad respira tranquilo. No pasa nada, el culpable es De la Cruz y para esta cosas tiene vía libre.
Jugar contra el Barcelona ha sido un gran premio para la Cultural. “Es el momento de que se den cuenta de lo que es esto del fútbol. Creo que la Cultural no debería tener problemas en Segunda División y además eso sería una importante inyección para la ciudad. No entiendo como aún siguen en el pozo” , comenta el leonés ajeno a la cuestionada política de gestión con la que convive el club leonés.
Juanín le deja unos periódicos a De la Cruz y ven lo que se ha vivido en León con la visita del Barça. Mientras, el extremo leonés ya en el museo intenta identificar a su compañero en una foto. No lo consigue. Después llega la visita al stand del balonmano. De la Cruz, no muy puesto en este deporte, escucha atentamente a su paisano. Lo tiene claro. “Tienes que acabar tu carrera deportiva en este club. Ya eres una persona reconocida que estás haciendo grandes cosas. A ver si tienes suerte y te jubilas aquí”. Juanín se ríe: “Ojalá’
Llegamos a la puerta evitando salir por la tienda del Barça y todas sus colas. Llega el momento d e la despedida. La institución con un total de 336 partidos jugado con el Barça se despide del aspirante a lo mismo. Juanín ya suma casi 200 internacionalidades y tantos partidos como De la Cruz con la camiseta del Barça. “Hasta la próxima y Visça Cultural”. Força Cultu”, responde de la Cruz.