A los 3 años justos de su hallazgo los huesos de Arintero siguen sin destino
Los descubridores de los esqueletos de Arintero los bautizaron los nombres de Ataúlfo y Wenceslao, que son con los que se les sigue conociendo popularmente, así como la cueva, llamada de Los Hermanos. BENI MARTÍN
Fulgencio Fernández / Arintero
En estos días se cumplen tres años desde el hallazgo de dos esqueletos humanos en una cueva de Arintero por cinco espeleólogos leoneses (Alberto, Camino, Chiqui, Robertoy Beni) que lo pusieron en conocimiento de la Junta de Castilla y León.
En este tiempo se han producido un buen número de avances y no menos polémicas. Lo fundamental es el valor histórico del hallazgo, como se desprende ya del título que el arqueólogo de la Junta, Julio Vidal, le puso al informe que presentó en un congreso del Vilalba (Lugo): ‘‘Los hombres mesolíticos de La Braña-Arintero (Valdelugueros, León): Un hallazgo excepcional en la vertiente meridional de la Cordillera Cantábrica’.
En el citado informe, también envuelto en polémica por haberlo presentado en Galicia sin haberlo hecho en León, el citado Vidal asegura que “el sitio de la Braña-Arintero constituye la primera evidencia funeraria en la vertiente meridional de la Cordillera, la que mira hacia la Cuenca del Duero, lo que cambia la perspectiva acerca del supuesto vacío de restos humanos entre el Paleolítico superior y la aparición de los primeros grupos sedentarios en el Neolítico (Estremera Portela, 2003)”.
Son siempre estudios posteriores al hecho de haber enviado a un laboratorio estadounidense los huesos para ser estudiados con Carbono 14. Allí se documentó su antigüedad en 8000 años y se concluyó que “pertenecen al mundo cultural del Mesolítico, que abre precisamente un periodo que va a desembocar en las culturas sedentarias, de agricultores y ganaderos. Esta época era conocida en Leónpor las excavaciones de la cueva de El Espertín, pero no había restos humanos, como no existen enterramientos mesolíticos en toda la Cuenca del Duero”.
Un gran hallazgo a la espera de destino, a que se ponga fin a las polémicas y se conviertan en un nuevo atractivo de esta tierra.