UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS

El aire no trae |
Cuando dos mastines, madre e hijo, descansan tan plácidamente como los de la fotografía se puede afirmar sin temor a equivocarse que en el viento no están escritos los aullidos de ningún lobo, que ninguna estancia cercana huele a este animal, enemigo eterno de ovejas y pastores. Entre los amigos del noble mastín leonés también hay un debate abierto, nadie es ajeno al sino de los tiempos, sobre cómo criar a este perro que se ha convertido en el mejor ejemplo de la nobleza, capaz de jugar con un niño como un peluche y de defenderlo con absoluta fiereza, si algún día hiciera falta. El debate gira en torno a si son más mastines los más bellos, los mimados en criaderos y cuidados para que su aspecto sea más espectacular, su caminar por la pasarela más llamativo o son más mastines aquellos que nacen en los rebaños, crecen en los montes, corren detrás de los lobos, olfatean el viento buscando el eco de sus aullidos y serían incapaces de caminar por una pasarela o estar tan tranquilos como los de la imagen rodeados de gente. |
|
|---|---|---|
|
|
|