Isidro Tascón expone en Roma ‘Palast’ dentro de los actos del XX aniversario de la caída del muro
Isidro Tascón refleja en su muestra la diversidad de los mundos sólo separados por una puerta.
F. Fernández / Matallana
Mirando la larga lista de reconocimientos, premios, exposiciones, intervenciones... que aparecen en la biografía oficial de Isidro Tascón cuesta trabajo creer que sea real el paréntesis que acompaña a su nombre (León, 1971). “Es que los de Matallana nos movemos mucho, como es un pueblo que creció a la sombra de la estación salimos viajeros”, bromea el artista leonés que estos días vuelve a ser noticia pues entre las mil celebraciones que recuerdan la caída del muro de Berlín él también protagoniza una, la inauguración (ayer) de una exposición en la Real Academia de España en Roma, donde él mismo fue becario hace unos años. Se trata de la exposición ‘Palast’, una muestra que tiene evidente relación con estas fechas pues presenta “el proceso de transformación que sufrió el Palast der Republik (Palacio de la República), en Berlín, edificio construido bajo la ocupación soviética como reflejo de los ideales comunistas”.
Después de haber sido becario en Roma el viajero Isidro Tascón pasó un año completo en Berlín, el 2006. “Allí tomé miles de fotografías, alucinaba con casi todo lo que veía y lo fotografiaba, pero hasta que no regresé y las repasé no me di cuenta de que no había gente, que eran todo edificios. Me encontré con series de imágenes de lugares decadentes, estancados en el tiempo, en pleno proceso de decadencia y destrucción, como el ‘Palast’, que da título a la muestra, es decir, el Palacio de la República, un edificio emblemático de los años 70 que ahora casi no se tiene en pie”, explica. “Me interesó especialmente el proceso de destrucción de este edificio, y fui haciendo fotos casi cada semana, a lo largo de 2006”.
De esta situación extrajo los dos pilares sobre los que ‘construyó’ la muestra que se puede visitar en Roma y que ya había mostrado en el edificio Pallarés, siendo la primera muestra de un artista que acogió el nuevo Museo de León: ‘la destrucción de Berlín’ y el ‘estancamiento del tiempo’, con el simbolismo que estos dos ejes acarrean.
Una ciudad nostálgica
Pero no se quería quedar Isidro Tascón en una muestra de fotografía al uso y ahí comenzó a trabajar con materiales diversos. “Estampé la serie sobre aluminio, directamente, porque me gustaba mucho la sensación que se creaba con los reflejos del metal, ya que este edificio del Palast era todo de espejos, aunque ya no se conserve entero ninguno. El Palast fue construido bajo al ocupación soviética como reflejo de los ideales comunistas y, precisamente, los brillos del metal y los espejos permiten jugar con esa idea de proyección de algo que está a punto de desaparecer”, explica el artista, quien enlaza esta nostalgia ante la desaparición con la segunda de las series que componen la exposición, Heimweh (nostalgia en alemán). En ella el leonés crea pliegues sobre el soporte de aluminio y le confiere así a la imagen una sensación de tridimensionalidad. “Yo ya estuve en la Alemania reunificada, pero tenía la sensación de que en Berlín vivían en una nostalgia que se convertía en una especie de seña de identidad colectiva pues, de un lado, habían sido testigos de una revitalización y una regeneración de un estilo de vida pero a la vez muchos lugares que habían formado parte de esa historia reciente en pocos años habían sufrido un proceso de abandono evidente; esos son los lugares que protagonizan las imágenes de este rincón de la nostalgia, edificios públicos y privados que experimentaron el suceso histórico, inmuebles abandonados, estancados en el tiempo, sin ventanas, con lámparas arrancadas, espejos rotos…”, apunta Isidro Tascón.
Sobre aluminio y vidrio
Pero no es el aluminio el único soporte de las obras que muestra el artista de Matallana de Torío. También incluye en la muestra otras tres fotografías sobre cristal y una sobre polietileno: “Lo del cristal ha sido una especie de juego pues lo he utilizado precisamente en los edificios en ruinas que había fotografiado y no tenían cristales o un aeropuerto en el que se repiten los fluorescentes”. La otra imagen, sobre polietileno, es una fábrica abandonada en uno de los barrios periféricos de Berlín: “Investigo mucho con los materiales, es algo que me gusta mucho, y, en este caso, tuve que hacer muchas pruebas aunque era consciente de que tenía que hacerlo sobre una superficie tan blanca como la imagen sobreexpuesta que iba a aparecer, aunque resultara muy complicado hacer las estampaciones”.
Hay una tercera serie en la muestra en la que aparece otra de las señas de identidad en el variado trabajo de Isidro Tascón, el neón. “Lo utilizo por medio de la luz en una sala oscura en la que realizo un ‘juego de contrarios’ con palabras que flotan en el agua, en la que destacan identificaciones que van desde la contraposición de conceptos como el amor y el tiempo libre hasta otros ‘un poco locos’ como pensamiento y plástico”.
Todo un viaje: Matallana-Berlín-Roma. Todo un mundo.