El equipo dirigido por Jordi Ribera logra su primera victoria como forastero de la temporada
El extremo luso Ricardo da Costa dio la puntilla al Arrate cuando marcó de contraataque el 16-22 a falta de siete minutos para el final. PHOTODEPORTE
Noelia Serrano / Eibar
El Reale Ademar no conocía esta temporada el dulce sabor de la victoria lejos del Palacio de Deportes. Parecía que el equipo de Jordi Ribera se veía atenazado por cierta presión cuando jugaba como forastero. Este mal bagaje lejos del Bernesga había mermado en demasía las posibilidades del equipo leonés en este comienzo liguero, desterrándole de las primeras posiciones y haciéndole caminar en la ‘liga de los modestos’. Cierto es que las prestaciones del equipo dirigido por Jordi Ribera habían mejorado mucho en los últimos tiempos, pero tras tres empates y una derrota fuera de León, lograr una victoria ya era sinónimo de confirmar que el mal momento estaba olvidado, que este equipo, de nuevo, se metería en la lucha con los mejores equipos de la Liga Asobal.
La plantilla dirigida por Jordi Ribera entendió a la perfección lo mucho que se jugaban en este partido. Ya había avisado Jordi Ribera que este partido era “vital” y que había que dejarse la piel para ganarlo como fuese. Apenas cinco minutos duró el tanteo (2-2) hasta que el Ademar cogió las riendas en el juego y en el marcador electrónico del pabellón Ipurua gracias a un parcial de 4-0 que dio a los leoneses una renta ya ciertamente consistente. Castresana sobre la pista tras su lesión infundió su espíritu al resto de sus compañeros, mientras que Álamo era un muro infranqueable para los vascos en estos primeros minutos de partido.
No iba a ser un partido fácil, y el Arrate apretó. Pese a todo, la defensa leonesa permitió que esta renta se mantuviera inalterable cuando el partido llegaba al ecuador de su primer periodo (4-8). El equipo leonés amplió esta renta hasta los cinco goles (5-10), pero entonces acusó una de esas pájaras que tanto daño le han hecho esta temporada, y se pasó cinco minutos sin marcar un solo tanto, lo que ajustó el marcador (7-10). Menos mal que Vicente Álamo seguía manejando unas estadísticas excepcionales, porque eso salvaba al Ademar. Pese al muro en la portería, la ‘pájara’ continuó y el Arrate redujo distancias hasta un peligroso 9-11 con el que se llegó al descanso.
Tras la reanudación la ‘pájara’ leonesa continuó, y la ventaja del Ademar se quedó en la mínima (11-12). Menos mal que el Arrate tampoco jugaba a nada, y eso permitía al Ademar seguir metido en el partido.
Menos mal que el Ademar tuvo un par de minutos de inspiración para lograr un parcial de 0-4 y marcarse en el marcador (11-16), aunque esto no sentenció, ni mucho menos, porque pronto las aguas volvieron a su cauce las diferencias a favor del Ademar se volvieron a asentar en los tres goles de diferencia. Había partido.
El Ademar, en este momento, debió pensar ahora o nunca. Y volvió a pegar un nuevo tirón que llevó la diferencia hasta los seis goles (16-22, minuto 23) tras un contraataque culminado por el extremo portugués Ricardo da Costa. Entonces ya estaba todo más que sentenciado, y el Arrate intentó remar, pero era demasiado tarde para que el resultado pudiese peligrar.