UNA IMAGEN Y 252 PALABRAS

Muy complicado |
Las cámaras que van a poner como vigilantes de la noche leonesa serán una impagable fuente de anécdotas y desvelarán el misterio de muchas leyendas urbanas, reales o inventadas. Si en la calle de la fotografía ya estuviera funcionando una de esas cámaras se acabarían las conjeturas sobre lo que ocurrió y se sabría si era tan exacta la escena como la describía el paisano a la mañana siguiente mientras tomaba un vino y hablaba mirando al tendido. “Era un coche grande, rojo o granate. El tío debía traer una buena castaña porque se subió a la acera y fue a por la señal. Cayó seca. El paisano, de mediana edad y bien vestido, se bajó, miró a un lado y a otro y la sacó de debajo del coche, rojo o granate ya te digo, y se levantó con ella en la mano. Volvió a mirar para uno y otro lado, se fijó en los contenedores de enfrente y cómo no les debió ver las puertas probó en el verde. La metió, vio que quedaba bien, se montó en el coche, rojo o granate, dio marcha atrás y salió como si tal cosa”. – Claro. ¿Qué iba a hacer? –terció otro cliente– ¿la señal es orgánica, residuo sólido, cartón reciclable? – Vendría él como para ponerse a tomar decisiones, entre las prisas y los cubalibres encontró el agujero... – Jefe, ¿y usted vio el coche rojo o granate y al paisano. – No, pero fue así, tal cual te lo digo. |
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