Los 400 socios asistentes logran que se haga una auditoría
Sede del Casino La Tertulia en la céntrica calle del Reloj de Ponferrada. DANIEL
F. Labarga / Ponferrada
La abultada deuda que acumula la sociedad Casino La Tertulia, de Ponferrada, estimada en unos dos millones de euros, tal y como informó este periódico el pasado viernes fue el catalizador del enorme cabreo y malestar generalizados que mostraron los casi 400 socios que acudieron a la asamblea general celebrada en la noche del pasado viernes.
Los abucheos y las protestas de los socios, indignados por la falta de información de la situación económica abortaron el intento de la Junta Directiva, que preside Nicanor Alija, de aprobar unos nuevos estatutos con dos tipos de socios: propietarios y de número, que tenía como objetivo aprobar una nueva y elevada derrama para hacer frente a la deuda, pero a base de conculcar los derechos adquiridos de centenares de socios que no pudieran o no quisieran hacer frente a los futuros pagos.
Así las cosas, la Directiva aseguró que la deuda se había generado por el sobrecoste de las obras acometidas, pues la remodelación de la sede social de la calle del Reloj, presupuestada en 300.000 euros, había costado finalmente 750.000 euros, y la obra de ampliación de la cafetería del Club Náutico, presupuestada en 600.000 euros, se había disparado al doble, hasta los 1,2 millones de euros.
Entre gritos de protesta, sospechas de algo más que mala gestión y rumores de que hay trabajadores del Casino que no han cobrado sus nóminas, ya no se discutió ningún otro punto del orden del día y, en medio del tumulto, los asistentes a la asamblea arrancaron a la actual Directiva el compromiso de efectuar una auditoría de las cuentas de la sociedad y, en segundo lugar de dimitir y dar paso a una gestora, aunque no quedó claro si habrá una dimisión en bloque de la Directiva o sólo de la mitad de sus miembros.
En cualquier caso, parece que a la luz de los acontecimientos y de que el escándalo ha salido a la luz en los medios de comunicación, pues a la anterior asamblea acudieron únicamente 20 socios, mientras que en la del viernes la asistencia fue multitudinaria, el único camino es el de una gestora con dos objetivos, por un lado convocar una nueva asamblea urgente, con el fin de fijar una derrama urgente para hacer frente a los gastos de emergencia de la sociedad, aún por cuantificar, y, por otro lado, preparar la convocatoria de nuevas elecciones.
Lo que sí parece haber quedado aparcado sine die es la reforma de los estatutos en el sentido que pretendía la Directiva y que, según muchos socios indignados, sólo era un intento de encubrir la situación financiera real de la sociedad Casino La Tertulia.