El secretario de Organización del PSOE regional insiste en la necesidad de continuar con el proceso de reestructuración
L.M. TORRES / ICAL
En la cocina de todo el proceso de negociación sobre el futuro de las cajas de ahorro, el secretario de Organización del PSCyL-PSOE, Pedro Muñoz (Cebreros, Ávila, 1963) insiste en la necesidad de continuar con el proceso de reestructuración del sistema financiero de la Comunidad y apunta a que las entidades regionales busquen sus alternativas dentro de Castilla y León. Prudente en el análisis de las causas, asegura que su partido dio un paso al frente para abordar esta reestructuración ante la gravedad de la crisis económica y financiera y reconoce que esta es la principal causa –y no la propia voluntad- por la que se inició el proceso, pero no quiere entrar a valorar la situación financiera de las cajas.
Hace dos años empezó un proceso que tenía un proyecto común para las seis cajas y, ahora, 24 meses después hay una fusión de dos. ¿Se podría entender como un tercio de éxito?
Hace dos años se presentó una propuesta que en su origen fue de la Junta y hace menos tiempo se puso sobre la mesa un planteamiento conjunto del PSOE de Castilla y León, del PP y de la Junta para una integración. Son dos temas distintos porque en la segunda tuvo que ver la situación económica en que se encuentran las entidades financieras motivada por la crisis financiera internacional. Desde este punto de vista, la parte que nos toca a nosotros, que fue la integración, no conseguimos el objetivo. En ningún caso entiendo que esto es un fracaso porque esta es una nueva etapa que tiene que ver con los presidentes de las cajas y el trabajo que se ha realizado tiene su recompensa en el acuerdo entre Caja España y Caja Duero.
Y ello pese a que Caja Burgos se ha descolgado del acuerdo
Eso tendrá que ver con la entidad que se ha descolgado, pero no con las otras dos. En todo momento, se ha podido tener la sensación de que las cajas han ido como obligadas al proceso, empujadas por los acontecimientos. Incluso, el Banco de España tuvo que dar un ultimátum, ¿por qué cree que se han producido estos recelos para un proyecto común? Porque las cajas tienen una existencia centenaria y sólo adoptan medidas de este tipo cuando la coyuntura les obliga a ello. Por eso hago la diferencia de que nosotros entramos definitivamente en esta cuestión una vez que entendimos que hay una situación financiera complicada. Nadie cambia de casa si se encuentra a gusto en la que esta; cambia porque ve la necesidad de hacerlo. Las cajas tenían una estructura acomodada a una situación y es normal que una situación nueva les lleve a buscar una nueva estructura.
¿Qué análisis hace, finalmente, del resultado de todo el proceso y cómo afectará a la sociedad de Castilla y León?
Si todos van en la carretera en un sentido y alguien va en sentido contrario, lo normal es que los que estén equivocados no sean los que van en el mismo sentido, por principio. Y estamos en un mundo donde el sistema financiero se va a concentrar y donde previamente los bancos se han concentrado. Por eso, la sociedad de Castilla y León se beneficiará en que tendremos una gran entidad financiera con mejor capacidad de cara a los procesos que se puedan producir en el futuro. Al igual que nos viene bien fortalezas con el patrimonio o el medio ambiente, nos interesa tener fortaleza financiera.
Habla de otros procesos que se puedan producir en el futuro, ¿entonces piensa que sólo estamos empezando el baile?.
Es un futurible, pero aquellas que ya han dado el paso no estarán sometidas a la tensión de aquellas que no lo han dado.
¿Cree que en esta partida, todos han jugado con la misma baraja o algunos de los actores no han puesto toda la carne en el asador?
En cuanto a las fuerzas sociales, yo entiende que los trabajadores juegan a defender sus puestos de trabajo y sus condiciones laborales y lo hacen con nobleza. Respecto de las fuerzas políticas, nosotros hablamos con el PP y hay cosas que no compartimos, también en este proceso, pero las decimos dentro. Esa es la lealtad en relación con el proceso. Y sobre las cajas, respecto de las dos que han llegado a este acuerdo creo que ha habido una disponibilidad absoluta en un tema complejo y también creo que lo ha mantenido Caja de Burgos. Y, por lo tanto, creo que en el futuro habrá que hablar con ellos porque esto no está, en ningún caso, terminado. Yo presupongo que la gente de la Caja de Burgos ha actuado con buena fe, otra cosa es que no comparta lo que ha hecho.
Cuando dice que habrá que hablar con Caja de Burgos porque esto no ha terminado que quiere decir
Que Caja de Burgos es una caja con sede en la Comunidad y con la tutela de la Junta de Castilla y León y que para nosotros es una pieza importante del sistema financiero de la Comunidad.
¿Por dónde pasa el futuro de Caja de Burgos y el de las otras cajas de la Comunidad?
Pasa porque los presidentes de las cajas que aún no han llegado a un acuerdo busquen una solución y no se queden parados, pero nosotros seguimos pensando que mientras no abdiquen de esta responsabilidad que quisieron asumir, les corresponde a ellos decir a donde quieren ir.
¿Y eso incluye acuerdos con cajas de fuera de la Comunidad?
La situación de las cajas determinará lo que se termine haciendo, pero en todo caso sería un fracaso colectivo que se tengan que buscar alternativas fuera de la Comunidad.
¿Cómo esperan que actúen ahora las otras tres cajas a la hora de concretar su proyecto de futuro?
Lo que espero es que entre ellas hablen, adopten iniciativas preactivas para aumentar su tamaño.
Pero una operación a tres, parece que el tamaño aún no sería suficiente
Eso lo tendría que determinar en todo caso el Banco d España.
¿Le ha sorprendido el resultado unánime del Consejo de Administración de Caja de Burgos?
El resultado no me ha sorprendido porque, por respeto, no desvelaré las conversaciones mantenidas con los presidentes, pero diré que no me ha sorprendido. Y en cuanto a la unanimidad, tampoco tenía muchas dudas porque estaba bastante claro que todos los consejos iban a hacer de forma unánime aquello que les dijeran su equipo directivo y sus presidentes.
La votación estuvo influida por un informe en el que se auguraba que la nueva caja no podría hacer frente a la ayuda del Frob.
Es un temor que se puso sobre la mesa, pero había salvaguardas suficientes para que eso no fuera así.
Desde Caja de Burgos se ha justificado su actitud en la falta de generosidad de las otras dos cajas a la hora de buscar un encaje
En ningún caso creo que haya habido falta de generosidad por parte de las otras dos cajas. Caja España y Caja Duero tienen también dificultades y se trataba de buscar criterios homogéneos y objetivos.
¿Hasta dónde ha empujado la situación financiera de cada caja a este proceso?
Nunca utilizaría la situación de las entidades como argumento, porque en las entidades hay instituciones, familias y trabajadores y aquí hay que emplear un principio de prudencia.
¿Y cuál ha sido el verdadero papel del Banco de España: ha acompañado, impulsado, ordenado…?
El Banco de España es la autoridad en esta materia, pero se basa en un estatuto de autonomía y funcionamiento. Yo no soy quién para decirles cuál es el papel del Banco de España, pero las decisiones que toma se adoptan siempre bajo el principio de responsabilidad.
¿Prevé dificultades en el proceso que aún queda entre Caja Duero y Caja España?
Es un proceso irreversible en el momento en que se lanza, otra cosa es el final. Dicho de otra forma: si esto se lanza tiene que acabar en algún sitio. Ha habido dificultades en otras asambleas, sí, y ahí está el ejemplo de las cajas vascas. Yo preveo dificultades en el proceso de negociación y en las asambleas, pero si esto fuera fácil no tengo dudas de que ya se hubiera hecho hace tiempo.