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PARAÍSO TERRENAL / Manuel C. Cachafeiro

No es un palacio de congresos; es mucho más

Ha sido un portavoz de Zapatero y no el ministro Miguel Sebastián el encargado de dar la mala noticia de la paralización del proyecto del Palacio de Congresos de León. El presidente del Gobierno, atosigado por una crisis que no tiene fondo, ha dado la cara en el peor momento, y eso hay que reconocérselo. No han tenido la misma actitud en el Ayuntamiento. En lugar de salir en su defensa, ante una decisión nada fácil para el político leonés, han optado por el silencio o por calificaciones como “varapalo”, que refleja como ninguna otra lo que supone la decisión, pero que son más propias de la oposición que de compañeros de partido.
El Palacio de Congresos de León fue una idea del PSOE que poco a poco se ha ido abriendo paso como la mayor transformación de la ciudad de León desde el famoso Ensache de principios del siglo XX, que dibujó un nuevo centro fuera del Casco Antiguo con tres puntos en un nuevo triángulo urbano: Guzmán, San Marcos y Santo Domingo. Frente a un PP que desde el Musac no ha presentado una sola idea nueva para la capital, los socialistas apostaron desde el principio por afrontar la revolución pendiente del oeste ferroviario de la ciudad. Bajo el mandato de Amilivia, en octubre de 2005, se adjudicó el proyecto a Dominique Perrault. Aunque hiciera oposición a Zapatero, con la ausencia de partidas en los Presupuestos Generales del Estado, no frenó una idea que era buena para León, por encima de siglas. La Junta, como muchas veces en León en los últimos años, ha estado mareando la perdiz. Con una mano, manteniendo su compromiso con la financiación, pero con otra, dando largas. En las últimas semanas, Gobierno, Junta y Ayuntamiento fijaron por fin una fecha: la del 16 de noviembre para la firma del convenio, es decir, mañana. No será así. La decisión de Miguel Sebastián, respaldada por Zapatero, deja el proyecto sin la parte del Gobierno. Sería fácil ahora la labor de oposición desde el PSOE: si no lo paga Zapatero, que adelante su parte Herrera. Difícil papeleta, porque la Junta tendrá que apretarse el cinturón también, tarde o temprano. No es fácil el momento económico. Es un mazazo muy importante para una zona de León que creyó que, por fin, le había llegado el momento. El oeste de León necesita esa oportunidad. Es tiempo de los políticos. 76 millones de euros es mucha pasta, pero hay que seguir.

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