UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Museo abierto del |
El viejo León o el antiguo León, el casco viejo, bien podría pedir subvenciones europeas para convertirse en un centro de interpretación (o un museo abierto) del paso del tiempo. En cada rincón, a cada paso, encontrarás imágenes en las que los viejos tiempos se han quedado detenidos y conviven con el día a día, los aromas de siglos se mezclan con los olores aún calientes de la última noche de trasiego y canción por las callejuelas del buscado Barrio Húmedo. Dos mujeres que quieren perpetuar las históricas tradiciones, con sus manteos y jubones, ensayan con los habituales instrumentos de música tradicional, sobre fondo de pared de piedra, justo enfrente de otra pared llena de parches en la que han dejado su firma cualquier miembro de una tribu urbana y el más conocido de nuestros grafiteros, Dr. Hoffman o uno de sus seguidores. La torcida, rajada y desnuda viga de madera y el portón pintado por el que tantas veces entraron los carros soportan las bromas de las brochas que han pintarrajeado de colorines su historia con el mismo estoicismo que durante décadas y décadas aguantaron el azote invernal de las lluvias y las nieves, la dureza de las heladas y ese sol de verano que reseca y resquebraja la madera más dura que el bosque pueda ofrecer. Cada tiempo tiene su broma. |
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