Uno de los actos más importantes que se llevarán a cabo hoy en toda España en la jornada de paro agrario, tendrá lugar sin duda en la localidad leonesa de Santa María del Páramo. Las empresas y el comercio relacionados con el campo, que son la mayoría, tendrán cerradas sus puertas como gesto de apoyo al sector primario del que tanto dependen. Cientos de tractores ocuparán de forma pacífica y ordenada la carretera de circunvalación y sus accesos para poner de manifiesto la grave crisis que está atravesando la agricultura y la ganadería atenazada por unos altos costes de producción y precios bajos de los productos, que de media han caído más de un treinta por ciento. Y lo que es más importante, todos los habitantes de Santa María del Páramo, cabecera de la principal comarca agraria de la provincia, se solidarizarán hoy con la situación que se está viviendo en el campo.
Cuando tanta gente cuestiona el papel del agricultor y el ganadero y los apoyos que se reciben de las administraciones publicas, es bueno recordar que un pueblo que tanto ha progresado en los últimos años, como es Santa María del Páramo, se lo debe casi todo a la agricultura y la ganadería, al milagro que el agua de las montañas de Omaña y Babia primero y ahora también de Riaño, ha hecho en más de 50.000 hectáreas de cultivo. Pero no sólo a Santa María el progreso ha llegado de la mano de la agricultura, pues otro polo de crecimiento como es Valencia de Don Juan, debe más a la agricultura y la ganadería de leche de vacuno y ovino de su comarca de influencia, que a los puesto de trabajo que se han generado en su exitoso polígono industrial. Algunas cabeceras de comarca han ido a menos a la par que ha entrado en declive la minería, otras se han sostenido como ciudades residenciales y de comercio tradicional como es el caso de Astorga y La Bañeza, y en otras como Sahagún se sigue esperando el despegue agroganadero de la mano de un regadío prometido hace décadas y que no acaba de llegar.
La agricultura leonesa es algo más de 12.300 puestos de trabajado directos más o menos mal remunerado. Miles de autónomos y cientos de pequeñas empresas, con sus trabajadores, dependen directa o indirectamente del futuro de la agricultura y la ganadería. En pueblos como Santa María del Páramo o Valencia de Don Juan, lo entienden sin necesidad de muchas explicaciones.