Las cosas de palacio siempre van despacio. Que se lo pregunten si no al de Conde Luna, que ha tardado seis años en ser restaurado, después de décadas de abandono y años de frutería. El palacio al que me refiero no fue frutería, pero sí azucarera. Después de décadas de molturación y de años de especulación urbanística, prevé convertirse en símbolo del León del siglo XXI y en centro de exposiciones y congresos. Pero para eso aún queda. Por lo pronto es, sobre todo, motivo de polémica.
El proyecto estrella del tándem PSOE-UPL que gobierna la capital ha estado en la cuerda floja esta semana. Primero, el Ministerio de Industria suspendió ‘sine die’ la firma del convenio que debía darle fuelle, prevista para el pasado lunes.
Segundo, la mismísima Presidencia del Gobierno informó de que el Ministerio de Economía había tirado de tijera para cortarle las puntas a la crisis y pidió al alcalde que no abuse, que León ya recibe mucho, y que se dé con un canto en los dientes si llega el AVE en 2012. Vaya, eso es un año después de las municipales... Ya, pero coincide con las generales.
Y tercero, después de todo esto, el Ministerio de Industria acabó anunciando que aprobaría en el Consejo de Ministros de esta semana 24 millones de euros para gastar en tres años. Compromiso que, ciertamente, y sin que sirva de precedente, ayer se cumplió.
¿Qué ocurrió entre el segundo y tercer acto? Unos dicen que el alcalde llamó a Zapatero y amenazó con dimitir. La verdad es que el regidor desapareció del mapa durante esos días y suspendió incluso las comparecencias públicas previstas, recordando otros tiempos municipales. Qué contagiosos son los malos modos, al menos en política. La UPL también quiere marcarse un tanto y dice que paralizar el Palacio de Congresos hubiera sido motivo de ruptura del pacto con el PSOE.
Otra de las versiones que se extiende ahora entre la clase política es que todo ha sido un invento de la prensa, que la obra nunca estuvo en el alero y que todo fue mero fruto de una interpretación errónea. Ojalá, por el bien de León, porque eso supondrá que tendremos Palacio de Congresos en los plazos previstos (2012). Da gusto comprobar que sigue habiendo cosas que parecen tener arreglo. La clase política está visto que no.