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NUEVOS VALORES

Crear nunca es un camino fácil

Begoña Ordás es una de las nuevas artesanas leonesas. Su línea de ropa y complementos intenta abrir mercados

Begoña, en plena actividad esta semana, en su taller de La Virgen del Camino. M.C.C.

Manuel C. Cachafeiro / León
Begoña Ordás nació en Madrid. Allí estudió Bellas Artes. Antes de instalarse en León, hace ahora ocho años, trabajó también en la capital de España como restauradora. Entre sus trabajos, uno muy especial para ella: la rehabilitación del teatro María Guerrero. “Fui una de las restauradoras; para mí ha sido lo más importante de aquella etapa”, recuerda con algo de nostalgia.
Hoy su vida tiene poco que ver con los cuadros antiguos o los retablos de iglesias, aunque sigue en la brecha artística. En lugar de restaurar, su trabajo consiste ahora en crear todo tipo de complementos. Bolsos, bufandas, ropa... “Me costó mucho esfuerzo sacar la carrera, porque estudiaba y trabajaba a la vez, por eso siempre dije que me tenía que dedicar a algo relacionado con la creatividad como fuera”, explica.
Ser artesana y vivir de la artesanía no es fácil en León. Begoña destaca el esfuerzo de la Junta por promocionar a los jóvenes artistas. Ahora está también en un programa con la sociedad Excal, una empresa pública de la administración autonómica dedicada a la promoción en el exterior. Pero todavía cree que los artesanos no tienen el suficiente reconocimiento. “Se hacen cosas, pero la gente sigue siendo reacia a comprar a los artesanos porque le resulta caro”.
Begoña lleva sus productos a varias ferias a lo largo del año. Pronto se irá a Zaragoza, el mejor escaparate de todos, según ella. “En general, en España, la artesanía está poco valorada. No podemos competir en precios. Sólo podemos hacerlo en calidad. Hay gente que lo aprecia y que lo paga, porque sabe que es un producto único. Esa es la diferencia”.
La artesanía, según Begoña, es algo vocacional. “De otra forma no podrías dedicarte a esto; son muchas horas y mucho esfuerzo”. Hay días que Begoña se pasa 10, 12 y hasta 14 horas en su taller. Está situado en su casa, en La Virgen del Camino. Allí, salvo la preparación de las lanas, hace todo: crea, corta y cose sus prendas. Uno de sus productos más singulares son los pañuelos de seda. Le cuentan la historia y ella la recrea en la tela con sus propios personajes. Los protagonistas de sus productos artesanos son dibujos infantiles, un poco naif. “Empecé a hacerlos y gustan mucho; por eso he seguido”, explica. Cada uno de ellos lleva un largo proceso. Primero hay que tensar la seda en unos bastidores. Después se dibuja sin opción a un solo fallo. Una raya haría repetir todo. Begoña lo hace siempre a mano alzada; sin plantillas. Lo ha hecho siempre y pocas veces lo ha tenido que repetir. “Estaré acostumbrada”, comenta con cierta gracia.
Después de pintar, hay que darle color. Otra labor complicada y con mucha paciencia. Una vez que se pinta hay que fijarlo en un autoclave, un tubo donde cualquier gota de agua puede estropear el trabajo de varios días. Lo último del proceso es siempre confeccionar la pieza, ya sea con la máquina de coser o a mano.
Aunque le gusta, y le piden mucho esa línea infantil, Begoña también tiene productos basados en los colores, o en formas geométricas. “No te puedes encasillar, siempre hay que ofrecer novedades”, dice.
Begoña utiliza sólo lana de merina y seda, dos productos naturales. Para nada usa tejidos artificiales, como poliéster, que podrían ser más económicos, pero que no responderían a sus principios. En eso también marca la diferencia. “La ONU ha declarado este año como Año Internacional de las Fibras Naturales”.
A Begoña le gusta mucho León. Llegó aquí hace ocho años porque es la tierra de su padre. Para nada echa de menos la gran ciudad. Madrid le queda un poco lejos ahora.
Lo importante de una artesana profesional como ella no es sólo crear, sino tener la actividad suficiente para responder a los pedidos. “En eso no te puedes quedar atrás. Tienes que cumplir”, explica Begoña.
En León sus productos se venden en ‘Voces propias’, una tienda muy variopinta que apuesta por la calidad, la artesanía y los jóvenes valores. Está ubicada en la calle Sacramento, en la parte de atrás de San Isidoro. También se puede visitar en internet: www.vocespropias.com.
La red de redes es otro mundo. Begoña aún no tiene web, pero sí un blog donde habla de sus cosas, de sus forma de entender el mundo a través de la artesanía. “Adoro la comarca de Babia. Está en la provincia de León y es un paraje mágico. Cuando el valle se va abriendo, decenas de paredes y pliegues de roca te reciben reflejando desde sus texturas toda la luz que invade el valle, y entonces te quieres quedar allí. Pero como no se puede estar en todos los sitios, le pido prestados olores y colores, y me los llevo al taller”, ha escrito en una de sus primeras entradas.

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