Logo de la-cronica.net


UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS


Cascos limpios
para las visitas

Los cascos de los obreros nunca son blancos. Los de los mineros están negros como el carbón, los de los peones de los túneles marrones como la tierra, los de los albañiles grises como los plomizos días que tienen que soportar en los andamios y descoloridos por el sol que les pega de plano sobre los tejados. Los agricultores no llevan casco.

Y, sin embargo, sí existen los cascos blancos, los hay en todas las grandes empresas, están guardados en los armarios y sólo se abren las puertas para cogerlos cuando hay visitas, como los comedores de los pobres.

Se sacan los cascos cuando vienen a ver la obra alcaldes, gobernadores o ministros, gentes que la recorren como si fuera suya, como si la hubieran hecho ellos, y que escuchan los nombres y los trabajos de las máquinas como si las entendieran. Pero se les nota en la cara que todo es apariencia, oficio.

No se puede llevar un casco blanco y hacer creer que entiendes a un obrero. No se puede llevar un casco con traje, por mucho que te pongas encima un chubasquero amarillo con rayas fosforescentes. Además nunca son los cascos de la talla de la cabeza de los políticos, hasta el punto que parecen enormes peluquines canosos.

Y se les nota la prisa por quitarlos pues al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.

df
Mauricio
Peña

Ful
Fulgencio
Fernández


© Promociones Periodísticas Leonesas, S.A.
Moisés de León, 49-bajo 24006 León (España)

Correos de La Crónica