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EL COLUMNISTA INVITADO / Juan Vallejo

El contenedor

En un contenedor se lee la calidad de vida de una ciudad, la educación de sus habitantes y su situación económica, así como el despilfarro que suele haber en épocas de hambruna o de abundancia. Hace algunos años, era costumbre ver en las cuadernas de estos buques, archivadores y libros, máquinas de escribir y artilugios de oficina, que ahora han sido relevados por ordenadores cuyas carcasas y pantallas yacen entre cascotes y quincalla.
Pero lo que más me jode de todo este delirio, es encontrar comida sana y aprovechable. Hace poco, en pleno centro de Argüelles en donde vivo, me topé con un recipiente de éstos, rebosante de barras de pan y de cajas con bollería y otros productos de tahona. No pude por menos de fotografiarlo. 1.020 millones de personas pasarán hambre en el mundo durante 2009. Cada año seis millones de niños mueren de inanición. El 15 por ciento de la humanidad pasa hambre. A pesar de las políticas supuestamente dirigidas a erradicarla, el hambre sigue creciendo.
No se ha impulsado una justicia social y una calidad alimentaria desde los territorios humildes para procurar desde la ciudadanía el desarrollo de agriculturas locales, pequeñas zonas de comercialización que eviten la especulación del gran depredador: el mercado internacional que juega con los precios y los recursos agrícolas. Codiciosas manos de unos pocos que provocan la desnutrición y el hambre. Por otro lado, mil millones de personas tienen sobrepeso. Todos los países del mundo tienen los recursos necesarios para liberarse del hambre. Por no hablar de la calidad del medio ambiente que se cierne en la hambruna como una inexorable guadaña que complementará, la ya de por sí, letal desgracia.
“Lamento anunciar que jamás en la historia de la humanidad ha habido tantas personas que padecen hambre”, ha dicho el director general de la FAO. La población más vulnerable ha quedado devastada por los elevados precios y la reducción de ingresos que ha originado esta crisis. El acaparamiento de tierras y la obsesión por el petróleo para el progreso han relegado al campesino. ¿Sabía usted que 150.000 labradores de India se han suicidado en los últimos 10 años? El FMI y el Banco Mundial de alimentos son responsables en gran medida al recortar los depósitos de cereales a los gobiernos más necesitados. ¿Han visto las recientes protestas contra el FMI en Estambul? Más de lo previsto se contraerá la economía mundial, han dicho. Todo esto por no hablar de los canallas que todos conocemos en donde las siglas bancarias circulan por su esternón sujetando su inhumanidad y que han dado lugar a la explosión de la burbuja inmobiliaria.
¡Qué frágil e hipócrita es este sistema!
Juan Vallejo es pintor

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