Si en el Bierzo no somos capaces de concentrar los esfuerzos en una sola manifestación cuando un asunto nos lancea transversalmente, como es el caso del recibo de Gersul, ¿cómo podríamos ponernos de acuerdo en algo tan elemental como organizar una actividad conjunta para protestar contra la violencia de género? Estamos ante un problema similar al que se reproduce todos los años en el Día de la Mujer: cada organización, entidad, partido, ayuntamiento, club, asociación o grupúsculo que se precie, se ve en la obligación de convocar su propio acto, de ofrecer su particular rueda de prensa, de remitir su solitario comunicado; de manera que el ‘efecto abundancia’ se ve trastocado sin remedio en ‘efecto saturación’ y hasta podría provocar rechazo. Sería conveniente revisar esta forma de conmemorar los ‘días mundiales’ porque la sociedad no digiere bien las sobrecargas. Mejor dosificar el mensaje a lo largo de todo el año, creo yo, aunque estoy seguro de que me harán el mismo caso que en otras ocasiones en las que he hecho sugerencias similares.
¿Qué dijo Rajoy sobre el carbón que tanto ha molestado? Ha dicho lo que piensa Pizarro. Las eléctricas no han quedado satisfechas con el acuerdo de garantía de consumo de carbón patrio y se han tomado la cosa como un ‘trágala’ que se les ha atravesado a media tráquea. Paradójicamente, el carbón es una materia cuyo valor cae en picado a medida que sube su precio.
El Gobierno de España lanza la promesa ‘un hombre, un mega’ para lograr la universalización de internet, pero no se lo fío fácil ni corto. Hay lugares en el casco urbano de una ciudad de provincias en los que resulta imposible contratar un servicio ADSL. Mientras tanto, las autoridades europeas se afanan en aprobar fórmulas con las que consumar la castración de la mayor vía de comunicación jamás conocida: internet. Mañana, nos quejaremos de que los chinos nos comen las sopas.