Los equinos son de ganaderías de Caboalles y Villager
Imagen de algunas de las reses muertas a principios de semana. LOS VERDES
Lidia de la Villa / Caboalles
Ya son 14 los caballos muertos desde el pasado jueves día 19. Una situación que ha aumentado la preocupación entre los ganaderos de la comarca que ven angustiados como pierden sus reses sin que se pueda hacer nada para salvarlas. Hasta el lunes eran 8 las reses muertas.
Según explicó ayer un ganadero de Caboalles de Abajo, los animales empiezan a temblar y sudar, “se desploman y en unas horas mueren, sufren unas hemorragias muy fuertes. Nos preocupa que les pueda pasar también a las vacas”, apuntó Emilio Santiago que, de momento, ha perdido cinco animales, cuatro yeguas y un caballo de raza hispano-bretón.
En total, en Caboalles de Abajo han muerto una decena de caballos y el resto de las muertes han sido en la vecina localidad de Villager. “Todos los animales que estuvieron pastando en los prados del pueblo van cayendo como moscas. Las tres últimas yeguas habían estado pastando en la zona de Las Condias”, indicó con preocupación Emilio Santiago.
A la espera de los resultados de los análisis de las muestras que la Junta de Castilla y León remitió este miércoles al laboratorio regional de Sanidad Animal, todo parece indicar que la causa de las muertes se deba a una intoxicación alimentaria, tal como explicó el jefe del servicio territorial de Agricultura y Ganadería, Fidentino Reyero. “Esperamos que sea una cosa pasajera, se está haciendo un seguimiento desde la unidad veterinaria de Villablino”, indicó. El origen de esa posible intoxicación alimentaria podría estar en los pastos, las aguas o en algún hongo. Aunque habrá que esperar al resultado de los análisis para conocer por qué se mueren los caballos. “Lo que si parece estar descartado en una enfermedad infecciosa por como mueren los equinos”, remarcó Reyero.
Los ganaderos de equino de Caboalles de Abajo ya pasaron por una situación similar hace 6 años. A finales de noviembre de 2003 morían seis caballos. Entonces, la necropsia realizada a uno de los caballos en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León concluyó que “la causa de la muerte se debió a un fallo cardiorespiratorio originado por la miopatía y la nefrosis”.
Un informe que no convenció a los ganaderos afectados pues, entre otras cosas, se hacía referencia a la enfermedad del músculo blanco, una enfermedad para la que nunca se había vacunado a los caballos en la zona, tal como señalaron entonces los ganaderos afectados.
En 2003 los equinos muertos estaban en fincas colindantes mientras que, ahora, las muertes de equinos han ocurrido en lugares diferentes.