Fracasado el intento de la Junta, apoyado por la mayoría de las fuerzas sociales y políticas y me atrevería a decir que también de los ciudadanos, de fusionar las seis cajas de ahorro de la región para crear un instrumento financiero fuerte de ámbito regional, dejan de tener sentido algunos proyectos en común que habían creado las cajas con la mediación de la propia Junta. Me quiero referir en particular a la empresa Madrigal, una empresa de capital riesgo de cuyo accionariado forma parte la Junta y las seis cajas radicadas en alguna de las nueve provincias. Y es que, si bien este proyecto siempre estuvo cuestionado, nunca se vio con entusiasmo por parte de los propios accionistas y no ha presentado unos resultados que se salven, ahora además se enfrenta a una mayor dificultad de entendimiento entre los socios para la toma de cualquier decisión de cierto interés y calado.
Si un grupo de cajas de forma coordinada o individual no quiere saber nada del proyecto de fusión, si no valoran la necesidad de acometer proyectos que impulsen la economía regional, deja de tener sentido el participar en empresas como Madrigal cuya filosofía es fomentar la riqueza y el empleo en la región impulsando proyectos de interés estratégico regional. A Madrigal le queda poco recorrido y me temo que por ahora se queden aparcados otros proyectos similares, no ya sólo por la dificultad de entendimiento, sino también por la situación económica global y del sistema financiero regional en particular. Pero no podemos olvidar que Madrigal es accionista de referencia en empresas tan importantes como El Árbol y no puede hacer dejación de su responsabilidad de gestión en las mismas. Al legítimo derecho a recuperar la inversión se suma, en el caso de El Árbol, el compromiso de conseguir un gran grupo de distribución alimentaria, de capital y gestión regional, que defienda nuestros productos respondiendo, además de a las demandas de los consumidores, a las de los agricultores y la industria agroalimentaria.
Supongo, y más según se han puesto las cosas, que por el camino se ha quedado desterrado el proyecto de la Junta de entrar con un veinte por ciento en el capital de Azucarera Ebro aceptando la invitación del accionista único, la British Sugar.