La gran solución a los residuos de la provincia arrastra dudas y enormes deudas económicas
Los servicios de recaudación de la Diputación están desbordados por los recibos del reciclado. SECUNDINO PÉREZ
Marian García / León
“El CTR es la infraestructura más importante de toda la región en 50 años”. Así se expresó el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera el 10 de septiembre de 2004, día en el que se inauguró el Centro de Tratamientos de Residuos (CTR) de San Román de la Vega.
La ejecución y gestión del centro supuso una inversión de 53,3 millones de euros, tal y como se declaró entonces. Ese dinero debería haber sido suficiente para dar solución a las aproximadamente 200.000 toneladas de basura que cada año producen los leoneses. Las previsionesde la planta –construida por la UTE Legio VII– eran que producirá 53.000 toneladas de abono y 11 millones de kilovatios al año.
“A partir de ahora tenemos un problema resuelto” declaró el entonces y actual alcalde de León, Francisco Fernández días previos a la inauguración del CTR. Pasado el tiempo parece que nada más lejos de la realidad.
Los datos aportados estos días por la Asociación Bierzo Aire Limpio apuntan a que la planta de reciclaje está en un índice de rendimiento solamente del 26%, cuando se aspiraba a superar el 66%. De modo, añade esta plataforma, está a sólo un tercio de su rendimiento. Además, únicamente se recicla el 7% de los residuos orgánicos que suponen el 50% de toda la basura generada. Más datos, en 2008, la producción de compost se redujo en el CTR de San Román cerca de un 8%. En 2007, de las 217.900 toneladas de basura generadas en la provincia sólo se reciclaron 20.000.
Ante este panorama no parece difícil concluir que la gestión y reciclaje de los residuos no esté siendo rentable para la UTE encargada de todo el proceso. Las cifras reconocidas así parecen avalarlo. Legio VII declaró unas pérdidas de 10 millones de euros por no rentabilizar el ‘negocio’ del reciclaje.
Mientras las cuentas no acaban de cuadrar y la presidenta de la Diputación, Isabel Carrasco, habla abiertamente de “agujero negro”, el malestar de los ciudadanos va en aumento. Las protestas escenificadas en El Bierzo son sólo la punta de iceberg del malestar generalizado existente en la provincia de León.
Recibos que arrastraban retrasos de hasta tres años. Un sistema de tasas cuando menos irracional puesto que se aplica por metros cuadrados y no por residuos generados, palmarios errores en los censos –que deben remitir los ayuntamientos–, deudas millonarias –cifradas actualmente en 18 millones de euros por parte de Gersul a la UTE–, insoportables y escasamente explicados incrementos de las tasas, deudas de los ayuntamientos y mancomunidades... son las claves que han desatado, una vez más, la polémica de la gestión de las basuras en la provincia de León.
La solución que ahora se propone, a parte de paralizar y devolver los recibos ya remitidos de 2009 y evitar a los servicios de recaudación de la Diputación la ‘carga’ de pasar los recibos a los ciudadanos, es aplicar criterios de racionalidad partiendo de una informe económico serio y riguroso en el que se pondere el valor real del servicio de recogida y tratamiento de residuos.
En medio del revuelo, los partidos–PP y PSOE– están a la ‘gresca’ sobre la responsabilidad de la mala gestión de las basuras. El PP tiene la mayoría en la Junta de Gobierno de Gersul. El PSOE es mayoritario en la Asamblea General del consorcio. La polémica está servida.6