Lejos de los focos mediáticos de la capital leonesa, varios proyectos tanto del Gobierno central como de la Junta amenazan con entrar en vía muerta. Al olvido de unos y otros al circuito de La Bañeza se unen otros proyectos que no acaban de arrancar, como el centro Lyda de Astorga, el Centro de Salud de Babia o la segunda fase del Museo de Sabero. Nadie se salva de la quema porque a las dos administraciones les está afectando la misma crisis económica, la que ha obligado a transferir partidas económicas desde el apartado de inversiones a gastos sociales. Evidentemente, ningún proyecto debería retrasarse pero ante la situación económica es necesario actuar con criterios lo más objetivos posibles. El problema de todos los presupuestos es el mismo. Se presupuestó unos números sobre el papel y la realidad se ha encargado de ser otra. Desde hace meses, y en este mismo editorial ya se criticó, las cuentas públicas de las administraciones son papel mojado. Estaban infladas pensando que la crisis no iba a ser tan profunda. Lo malo es que, además de no ser ajustados a la realidad, la falta de presupuesto se ceba con proyectos largamente reivindicados por las comarcas leonesas. El centro Lyda de Astorga está llamado a convertirse en un gran foco para dinamizar el sector turístico en la ciudad bimilenaria. El circuito de La Bañeza, pese al tímido apoyo del Consejo Superior de Deportes, duerme el sueño de los justos porque los políticos no ven en él un proyecto rentable a medio y largo plazo. Quizá sea uno de los proyectos de los que más se ha hablado en los últimos años y que más sombras de duda generan. El Museo de la Metalurgia y la Minería de Sabero, en este caso un proyecto de la Junta, necesita un nuevo impulso porque se está demostrando que es un gran activo para un valle que ha sufrido como ninguno el impacto de la reconversión minera. Y lo mismo se podría decir del Centro de Salud de Babia, que va camino de ser todo un monumento a la incompetencia. Cuando se habla de las dificultades para afrontar un tema vital para León como la despoblación y la unión de ayuntamientos, habría que poner sobre la mesa este asunto porque quienes más están padeciendo la falta de un centro de salud no son los políticos, sino todos los ciudadanos de una amplia zona de la Montaña de León. En fin, que aunque unos y otros discutan sobre los niveles de cumplimiento de los presupuestos, con un 84% aún existe nada menos que un 16% que sigue sin cumplirse... a 30 de noviembre.