El leonés José de León muestra en el ILC y el CLA una retrospectiva sobre su obra en París, Madrid, Berlín e India
El pintor leonés muestra en sus óleos sobre lino sus meditaciones sobre cuatro lugares del planeta. M. PEÑA
C.D.R. / A. T. / León
Hasta el próximo día 27 de enero podrá contemplarse en la sala ‘Provincia’ del Edificio Fierro y en el Centro Leonés de Arte la exposición una exposición del pintor José de León, que presenta su visión sobre París, Berlín, Madrid e India.
El “trasiego de la vida” que José de León ha experimentado en sus diferentes viajes por esos lugares integra esta retrospectiva sobre este pintor leonés, que exhibe a través de su obra las meditaciones que realizó en aquellos viajes, y es que, como el propio artista señalaba, “pintar es meditar”.
Al margen de los trabajos que el artista realizó durante su estancia en Madrid, ciudad en la que ha residido muchos años, la muestra comienza en 2002 en París, donde se asienta hasta el 2004. En esa época su pintura se ve influenciada por el estudio del cosmos que realizó y que se refleja en muchos de sus cuadros. París no representa para José de León la ciudad de la luz, del amor o de la sabiduría, sino la “época de las esferas” y así lo plasma en sus obras, donde presenta planetas ingrávidos que se convierten en paisajes, personas o escenografías.
José de León reconoce que se vio influenciado en esta época por un libro de cosmogonía que condicionó el desarrollo de su pintura, hasta que descubrió un color que él denomina éter, muy cercano al gris. A partir de ahí, el éter marcó parte de su obra, que también destaca que su evolución artística bebió de Picasso.
La práctica totalidad de las obras de José de León son óleos sobre lino, técnica con la que los mundos de su pintura alcanzan el realismo y van pasando de la figuración a la abstracción en sus diferentes etapas.
El artista, quien se considera un “filósofo de la vida”, reconoce que quedó realmente “impresionado y tocado” en uno de sus viajes a la India. De la India vuela a Berlín y los tonos grisáceos y melancólicos de la ciudad los transforma en los alegres colores de los trabajos realizados en su última época que alcanza al presente año.
“Soy un hombre muy vitalista -añade José de León- y transformo el aburrimiento o la monotonía en colores”.
Berlín supone la última etapa en la creación del artista, quien ya piensa en “hacerse volátil”, como él ha dicho, y comenzar un viaje lejano que le llevará hasta Asia, comenzando por China, con la simple excusa de buscar la inspiración.