El artista leonés expone una serie de retratos digitales en el Centro de Arte Contemporáneo de Salamanca
Pablo García aplica una técnica de collage. SECUNDINO PÉREZ
Joaquín Revuelta / León
Pablo García reconoce que siempre le han gustado los títulos en latín y con ‘Desideratum’ ha pretendido reflejar “el deseo, la ensoñación, el mundo de los sueños”, aunque a tenor de las inquietantes figuras que pueblan la muestra que hasta el próximo mes de enero colgará de las paredes del Da2, el centro de arte contemporáneo de Salamanca, mejor podría hablarse de pesadillas. “Cierto, estos personajes parecen más bien salidos de las pesadillas, del bajo astral, porque la gente sí que ve un factor negativo en estas figuras, aunque a mí me gusta insistir en que en realidad no son tan duros, pues detrás de esa fachada, a veces realmente inquietante, siempre late un corazón”, apunta el artista leonés.
Todas las obras son creaciones digitales, donde los personajes, que en su gran mayoría no existen, fueron creados a partir de elementos que García ha ido seleccionando por la Red, como un moderno Doctor Frankenstein. “Es un trabajo de collage completamente digital”, asegura el leonés, que reconoce que en su trabajo da mucho margen a la improvisación, sin que la imagen resultante la tenga de antemano en su cabeza. “Esa imagen va surgiendo a partir de los recortes que tengo en la carpeta y se va armando el ‘puzzle’. Yo tengo muchas piezas que a veces encajan y es el momento de la ‘psicomagia’, de la conjunción astral. Pero en un principio nunca sé lo que puede salir”, reconoce García.
El dicho cinematográfico ‘cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia’ se cumple en el caso de ‘Desideratum’, una muestra que de alguna manera remite al universo gótico de Tim Burton, como su exposición de ‘secuencias fotográficas’ del 2007 en el Cubo Azul lo hacía a la América profunda (aunque todas las imágenes habían sido tomadas en la provincia de León) reflejada por David Lynch en ‘Una historia verdadera’. “Me hace mucha gracia porque la gente empieza a sacar parecidos y qué va, son personajes que no existen en realidad”, afirma el artista.
El cine está muy presente en esta exposición, como ya lo estaba en otras anteriores de Pablo García. El Batman ligeramente demacrado que muestra García no tiene mucho que ver con el reflejado en la pantalla por Tim Burton, aunque probablemente sí tenga más relación ese conejo uniformado salido del otro lado del espejo o del hotel Overlook que sin duda hubiera suscrito el realizador de la nueva versión del célebre cuento de Lewis Carroll. “El Batman al que te refieres va a ser un tríptico que ya tengo terminado y donde también aparecen Robin y Enigma. Empezó siendo la historia muy barroca y ahora parece que se está convirtiendo en un pop tétrico”.
Pablo García siempre se ha sentido atraído por el reverso tenebroso de la realidad cotidiana. “Me fascinan esos personajes solitarios que te encuentras en las barras de los bares y no te atreves a entablar una conversación con ellos. Hay un punto de timidez que me impide abordarlos, por lo que he decidido crearlos digitalmente, una galería de personajes irreales pero que conviven con nosotros”, explica García, para quien de lo que se trata en definitiva es de humanizar al monstruo. “Quiero insistir en ese aspecto, en que son personas que tienen corazón, que sienten y no son tan terribles como parece, a pesar de sus miradas desafiantes”.