Hace aproximadamente un año que Sendo García guarda en su taller de Astorga la escultura en escayola de‘El caminante’, quien espera desde entonces a ver la luz del día y sentir el viento del camino. Lo hará. Sin embargo, es necesario que antes viaje a otra ciudad para ser fundido en bronce dando lugar a una escultura de dos metros y medio de altura, que en mucho recuerda a su sucesora de cuatro metros. Hay algunos cambios respecto a entonces, principalmente porque este nuevo peregrino nace con la idea de permanencia. Además de los diferentes materiales, el bastón sobre el que apoya sus pasos ha cambiado de mano para hacer más fácil su recorrido.