UNA IMAGEN Y 242 PALABRAS

El invierno que |
Invierno muy raro. Cambio climático o viento del sur, vaya a saber, pero el hijo que vive en la capital amanece atrapado en la rampa de salida del garaje. Imposible subir y peligroso incorporarse a una ciudad de hielo que patina sobre ruedas y rompe caderas de abuelas camino del súper del barrio. El hijo aislado del trabajo por la rampa de un garaje llama al padre que vive en el pueblo, en la alta montaña, al que supone desconectado del mundo, enterrado en nieve, incapaz de moverse, desolado de frío, sin más horizonte que la nieve y algún gorrión que pica en los cristales pidiendo unas migas de pan o algo de trigo, si tiene a bien. Se equivoca en sus predicciones. Responde su madre muy tranquila: ‘‘bueno, sí cayó una nevadina, pero ¿qué quieres? estamos en diciembre ¿Tú padre? Marcharon unos cuantos a tomar unos vinos por los pueblos de alrededor, ya sabes como les presta ir estos días a la cantina, beber unos cuántos vinos calientes con azúcar, hablar de cuando nevaba de verdad...’’. No se atreve a decirle que se quedó en casa atrapado por la rampa de un garaje. Que los militares han tomado la ciudad pero aquello no mejora. No quiere ni pensar lo que diría su padre al volver de tomar vinos por los pueblos... Por mucho que lo disfracen, la hoja nos cuenta que este invierno quiere ser otoño, lo vistas como lo vistas. |
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