UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Por sus ‘tendales’ |
Cuentan los viejos guardias civiles de tricornio y bicicleta, los que recorrían los caminos en la noche en parejas y a pie, que el único consejo que jamás se les olvidaba dar a los que llegaban nuevos era el de ‘‘vete a la tienda de ultramarinos y compra dos calzoncillos marianos y dos camisetas de felpa’’. Y así en los tendederos, los viejos tendales que dicen las vecinas, nunca faltaba una llamativa sucesión de largos calzoncillos, hasta los tobillos, y gordas camisetas de manga larga. Las señoritas de la planta de lencería de El Corte Inglés dudan entre mirarte o huir cuando les hablas de los marianos. Unos como los que se pueden ver en el tendedero de Retuerto ya son prenda de furgoneta ambulante o viejos almacenes, nunca de boutique especializada en modas y modernidades. Hay sociólogos de lo moderno que dan por buena aquella escatológica frase de ‘‘antes, para ver la carne había que apartar las bragas y hoy para ver las bragas (a las que ahora llaman tanga) hay que apartar la carne’’. Le llaman nuevas tendencias cuando la realidad es que los amaneceres y las noches de helada en Retuerto, y tantos otros pueblos de la montaña, exigen un volumen de tela suficiente para que el frío no se te adueñe del alma. Por sus tendales los conoceréis.. |
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