UNA PROVINCIA EN BLANCO Y NEGRO

Ha nevado una cacha y un cacho |
Bien parece, en las ciudades eso es cierto, que cada nevada fuera la primera y la más importante. Como si fueran partidos de fútbol se repite lo de la nevada del siglo, se vuelve a colapsar la ciudad, llega el caos... Y, mientras tanto, en las cantinas de la provincia se habla de lo contrario. El comentario más habitual es que “estamos en invierno y en la montaña, ¿qué quieres, ir a la piscina?”. Se recuerda otras antiguas nevadas, siempre mucho más copiosas, hechos que permanecen en la memoria colectiva, como alguna mujer que hubo que sacar sobre una escalera para que diera a luz, un fallecido al que se tardó varios días en poder enterrar, un médico al que hubo que llevar en la oscura noche hasta un pueblo encerrado y aislado, un alud que rompió el silencio de la noche con estruendo, el aullar de los lobos cerca de ‘las casas’ cuando las noches de copos y falampos se prolongaban en el tiempo... las espaladas a toque de campana y la imprescindible solidaridad para que la vida siga, también entre la nieve. Y muchas anécdotas, como la del encargado de enviar por el tren el parte meteorológico que ante una nevada como la de la fotografía, en Busdongo, recurría al saber acumulado y escribía: “Hay como una cacha y un cacho más. Si no para, mañana hay más”. |
![]() Fulgencio Fernández |
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