UNA PROVINCIA EN BLANCO Y NEGRO

San Antón te |
Las celebraciones siempre esconden debajo del ruido de sus cohetes los llantos de las protestas. Ayer, día de San Antón, muchos leoneses llevaron sus animales hasta las iglesias para que fueran bendecidos. No estaban los que los abandonan en una gasolinera cuando llegan las vacaciones, ni los que le meten un tiro al perro cuando no caza o no guarda el ganado, ni los que meten a los gatos recién nacidos en un saco y los tiran al río, ni los que se vuelven locos por atropellar al corzo que atraviesa la carretera en la noche... Ni bendicen a esos animales condenados a una dura vida laboral, con menos derechos que la CNT con Franco. Como aquellas mulas que tenían en las minas a las que hacían la cuadra dentro del pozo y no volvían a ver la luz desde que entraban, hasta el punto de quedarse ciegas. Ahí está, en la fotografía, una de ellas. La última que prestó sus servicios en la Hullera Vasco Leonesa, concretamente en el pozo Eloy Rojo. Hizo de todo y su último destino fue transportar la dinamita, una tarea siempre encomendada a empleados de confianza de la empresa minera. También hubo mulas muertas en accidentes de mina, como Romero, en 1952. La de la imagen falleció en 1992, de vieja y silicosis, como los grandes. |
![]() Fulgencio Fernández |
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