UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Después, el Camino es otra cosa |
Fitur, como todos los escaparates que son un reclamo para vender, viene cargado de reclamos que no traen hojas de reclamaciones. Bien es cierto que quien se asoma al escaparate ya sabe a lo que juega. De ahí que sean muchos los que se acercan, comen todo lo que les dan a probar, cargan con todos los folletos que les ofrecen, saludan a todos los famosos que se encuentran, comentan lo discreta que va siempre la reina y lo bien que se conserva Imanol Arias o lo viejo que está Luís del Olmo... Y se van. Otros, también es verdad, cierran sus vacaciones en alguna de las ofertas y se llevan a casa la guía de alguna tierra que les ha sorprendido. A nadie le extraña que la realidad sea diferente al escaparate, los maniquís siempre fueron perfectos. El peregrino, que ya es un veterano del Camino y sus caminos, lo sabe perfectamente. Sabe que nunca más va a encontrar a cinco jóvenes sonrientes esperando sus preguntas para resolver sus dudas, que la soledad será su compañera, que eso es el camino. Sabe que si aparece alguna intrépida reportera no le busca a él sino a algún famoso o político; el anonimato será su compañero, eso es el Camino. El veterano peregrino ya lo sabe, que la feria sólo es el escaparate. |
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