El grupo vallisoletano representa hoy el montaje ‘Super Gravity. Zero Gravity’
Conceptos como arriba y abajo o pesadez y levedad se distorsionan en el nuevo montaje de Hojarasca ‘Super Gravity.
L. Castellanos / León
Alicia Soto participó en la fundación de Hojarasca Danza en 1994 y en 2000 asumió su dirección en solitario, habiendo coreografiado para esta compañía vallisoletana una decena de espectáculos y situándola en la vanguardia de la danza contemporánea española. En su nueva propuesta, una coproducción con el colectivo interdisciplinar Post Theater —tras ser fundado en 1999 en Nueva York, trasladó su sede tres años más tarde a Berlín y abrió en Tokio en 2005 una sucursal— titulada ‘Super Gravity. Zero Gravity’, , creada en Berlín y estrenada en el marco del último Festival de las Artes de Salamanca, asume nuevamente la coreografía, aunque comparte la dirección artística y la dramaturgia con los artistas multimedia Hiroko Tanahashi y Max Schumacher, aunque por primera vez no formará parte del elenco de bailarines, compuesto por Maya Lipsker, Alberto Velasco y Mikel Aristegui.
El Auditorio de León abre hoy su programación escénica semestral con la puesta en escena, a partir de las 21 horas y con entradas a 18 euros, de este espectáculo, que funde diferentes elementos escénicos, procedentes de la danza y el teatro, con otros nacidos de una concepción de carácter multimedia. La interactuación de los bailarines con imágenes proyectadastrata de propiciar una sensación en el espectador de desorientación y pérdida del sentido de la realidad que se acentúa aún más con los efectos que proporcionan una instalación diseñada para la ocasión, ‘La Caja Gravitatoria’, ysometida a la acción del vídeo-arte, que, además, manipula los conceptos de pesadez y levedad, así como los de arriba y abajo. “La instalación es muy conceptualy contemporánea y trabaja todas las dimensiones del espacio físico de manera muy innovadora”, comentó Alicia Soto hace algunos días en la ciudad de Valladolid.
Sin duda alguna, se trata de una propuesta arriesgadísima, en la línea de las abordadas por Alicia Soto para Hojarasca, que, merced al uso de tan singular forma escenográfica, permite la recreación de dos espacios: el de ‘súper gravedad’, convertido en una metáfora acerca de la presencia de las normas en la sociedad, y ‘gravedad cero’, que hace referencia a los deseos y la desconexión con el mundo. “La gravedad nos proporciona la orientación, pero también nos limita bajándonos al suelo. Cuando estamos en gravedad cero, la idea de arriba y abajo se desvanece. La libertad, la ansiedad y la desconexión de la realidad se encuentra cuando dejamos el mundo que nos viene dado”, se comenta desde una compañía que mantiene viva su necesidad de explorar las posibilidades que le ofrece el lenguaje del cuerpo en contacto con otras modalidades artísticas.