La inversión que depende de la línea en la comunidad vecina ronda los 5.000 millones
El futuro político de Areces depende de la Sama-Velilla. MAURICIO PEÑA
David Rubio / León
En el Principado de Asturias la apuesta por la construcción de la línea Sama-Velilla es total. De su puesta en marcha depende, entre otros asuntos, el futuro político de su presidente, Vicente Álvarez Areces, que ha convertido la reconversión industrial del Principado en su principal baza. Para ello, ha acometido ya la ampliación del Musel, con la construcción de una nueva regasificadora que convierta el gas que llega por barco al puerto de Gijón y desde allí se conduzca a las actuales centrales térmicas y a otras de nueva construcción.
La necesidad de esta infraestructura queda condicionada a la puesta en marcha de proyectos como el del Musel, que ha sufrido un retraso de dos año pero en el que, al fin, han comenzado las obras. Pero el desarrollo energético de Asturias para el que se hacía imprescindible la Sama-Velilla está también condicionado a la puesta en marcha de centrales que estaba previsto construir en lugares como Corvera (proyecto de la empresa irlandesa ESB, que había anunciado que se iniciarían los trabajos en este 2010, pero que se han dado un año para cerrar el plan comercial y encontrar financiación), La Pereda (anunciada por la italiana Enel en colaboración con Hunosa, que ahora dicen tener el proyecto de nuevo en estudio) o Lada (de Iberdrola, pendiente del impacto ambiental y a la espera de conocer la demanda para su inclusión o no en el próximo programa de inversiones de la compañía).
Pero la crisis económica, además del rechazo surgido en la provincia de León, es otra de las trabas que ha encontrado el Principado en su apuesta energética. La caída de la demanda eléctrica (un 5% menor), la fuerza que han tomado en el sector las renovables y especialmente la eólica y, sobre todo, la recesión, ponen en tela de juicio muchos de los argumentos que desde el Principado se ponen sobre la mesa para defender la necesidad de la Sama-Velilla, muchos de cuyos retrasos con respecto a los plazos anunciados por REE sólo se pueden entender por el rechazo que ha surgido en la provincia de León y por el frenazo generalizado en toda la inversión que pretendía abanderar la conversión industrial asturiana.
Así es como se entiende el empeño que desde Asturias ponen en la construcción de esta línea eléctrica que ya tuvo otros trazados posibles y que podría frenar la reconversión del sector minero planeada por Areces.