UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Es para los gatos pero no para la sed |
Los pueblos están llenos de costumbres que nadie sabe su origen, de modas que alguien dice haber visto “en el internet” o escuchado en la radio, de costumbres de eficacia dudosa o probada que han corrido de boca en boca hasta matar muchas tradiciones. Ya es muy difícil encontrar el tradicional espantapájaros, aquel palo con cabeza vestido con un mono azul que desde el centro del sembrado asustaba a pájaros y todo tipo de animales que quieren alimentarse de sus trigos. Han desaparecido en aras de inventos menos costosos y más modernos. Cuando viajas por estrechas carreteras te pueden deslumbrar en días de sol reflejos disparados desde árboles que en vez de manzanas producen CDs. Dicen que ningún pájaro se atreve a posarse en sus ramas o en sus alrededores. No todos los gatos son caseros. No todos los gatos duermen con sus amos, otros campan a sus anchas por tejados y jardines, duermen en los asientos de los coches que quedan abiertos, escarban en las macetas y juegan en los troncos de los árboles a los que dan unos arañazos que, cuando son jóvenes y frágiles, se convierten en heridas abiertas. Precisamente contra estos ataques ha nacido otra leyenda, la de que los felinos se asustan al verse reflejados en botellas de agua y no vuelven a acercarse a estos troncos. |
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