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QUÉ FUE DE...

Así vive ahora el pequeño Redji

El pequeño rescatado por un bombero leonés de Haití duerme en la calle, pero puede contarlo

El pequeño Redjeson Hausteen, fotografiado con sus padres, pocos días después de ser rescatado por un bombero leonés de los escombros del terremoto de Haití. TIMES

Manuel C. Cachafeiro / León
Lejos ya han quedado los focos de la noticia. La imagen del bombero leonés Óscar Vega Carrera dio la vuelta al mundo. El milagro fue posible en medio de la tragedia de Haití. Óscar pudo sacar de entre los escombros a un niño de dos años.
De aquella historia con final feliz hace ya 20 días. Fue la noche del 15 de enero. Óscar, que trabaja en el Parque de Bomberos de Valladolid, viajó al lugar de la tragedia como miembro del Gebocyl, un grupo de voluntarios que entregan sus horas libres a rescates y labores humanitarias.
Haití fue la gran prueba de fuego para estos profesionales desde que se creó el grupo en 2003. El pequeño llevaba 52 horas bajo los escombros de su casa junto al cadáver de un anciano cuando llegaron el bombero leonés y sus compañeros. Un suceso terrible que, al menos, tuvo una parte positiva: “Nos acercamos y oímos al niño. Nos pusimos a ello, sacando piedras con las manos con mucho cuidado —contó esa misma madrugada Óscar en la Cadena Ser— cuando noté que quería venirse conmigo. Tenía hasta cara de alegría y entonces le dije, vamos cariño, que te vienes conmigo”.
Óscar ya está en casa, pero qué ha sido del pequeño Redjeson Hausteen desde entonces. El niño se entregó aquella misma noche a sus padres, que fueron los que alertaron a los bomberos de Castilla y León. Ni la Junta, ni la Agencia Española de Cooperación Internacional tienen competencias en estos casos. “El niño fue entregado allí mismo a su familia”, confirman en el organismo español encargado de ayudar a países como Haití en grandes tragedias. “Nosotros sólo fuimos en ayuda de supervivientes. No tenemos más competencias sobre los rescatados”, explica el director de la Agencia de Protección Civil de la Junta, Luis Aznar.
Durante una semana, pese al interés de este periódico, nadie supo dar ni la más mínima pista sobre el paradero de Redjeson Hausteen. Fueron los propios miembros del Gebocyl quienes rastreando en ese universo de la información que es internet redescubrieron días después la historia del pequeño haitiano. La revista Times lo había vuelto a encontrar. “Cuando los habitantes del distrito de Carrefour Feuilles de Portau-Prince vieron a Redji corrieron a abrazarlo. Las mujeres lo abrazaron y lo mantuvieron en alto mientras él se reía con deleite. Él era el héroe local”, señala el enviado especial a Haití en un reportaje publicado en el último número de la revista norteamericana.
La familia del pequeño que rescató el bombero leonés perdió en el terremoto a su hermano mayor, a su bisabuela y a dos primos. Sus padres, Reginald y Plaisir, según cuenta Times, es una pareja con formación universitaria. Él trabajaba en un banco “Redji es todo lo que nos queda. Él es nuestro consuelo “, dijo su padre al periodista británico.
En el momento del terremoto, el padre estaba trabajando en el banco y la madre comprando ropa. El pequeño se había quedado al cuidado de la abuela, de 77 años, junto a dos primos.
“Yo sólo estaba en el suelo llorando, llorando, llorando porque pensaba que los hijos que tanto amaba estaban muertos. No había nada que hacer. Recé a Dios”, explica el padre al dar rememorar el momento del terremoto.
Según cuenta también en el reportaje, los dos días siguientes volvió a la casa por si podía haber noticias de sus dos hijos, de la abuela o de los primos. Les llamaba, pero nadie respondía. Así, hasta que localizaron el cuerpo de uno de los sobrinos. Fue justo entonces cuando en medio de los bloques de hormigón y toneladas de escombros, un vecino le dijo que había oído un bebé llorando. “Llamé a Redji de nuevo y él respondió”, explica a Times.
Ese momento también lo recordaba Óscar Vega. En la entrevista que concedió a la cadena Ser al día siguiente del rescate explicó que los siete bomberos de Castilla y León y los de la Comunidad de Madrid estaban centrados en la parte de la Universidad, donde había un edificio colapsado con 63 personas, cuando “se nos acercó una persona que tenía su casa cerca diciendo que había un niño cuya voz se oía”. No era un gran edificio, sino una casa de dos plantas. “Era un poco precario y había que hacerlo con mucho cuidado. Hubo un momento crítico cuando, con el agujero bastante grande y cerca del niño, se registró una réplica y fueron momentos complicados”, explicaba el héroe leonés. Un primer momento emocionante fue, según contaba, cuando por fin le pudieron dar agua y hablar con él. “Aún, quedaban cinco o seis metros hasta él niño y por ello hubo que hacer el boquete más grande”.
El niño estaba dentro, en medio de los escombros, abrazado a su abuela muerta. Fue cuando Óscar le ofreció la mano y, con cara de alegría, le dijo: “Cariño, que te vienes conmigo”. El padre también recordó para Times ese momento. “Lloraba y dijo: papi, mami, y extendió sus brazos”, señala Claude. “Yo sólo pude decir: Gracias, gracias, gracias, Señor. Tú me has devuelto a mi hijo”.
Redji ha vuelto a sonreír, aunque Haití siga siendo un drama para su familia. “De regreso a las ruinas de su casa, el hedor de los cuerpos en descomposición de sus familiares es inconfundible. La señora Claude rompe a llorar ante tal vista. Su marido recupera de entre los restos trozos de una camiseta de Félix”.
Times también cuenta la situación económica de la familia del pequeño. Su padre ha perdido su empleo porque el edificio del banco donde trabajaba se ha derrumbado. Por no tener, no tienen ni los 300 dólares necesarios “para sepultar a otro hijo y se está aumentando la deuda por los cargos de la morgue por día para el almacenamiento de su cuerpo”, comenta la revista.
Ahora viven en un barrio pestilente llamado Ciudad de la Eternidad, donde comparten dos habitaciones sin ventanas de un amigo, con otras ocho personas por el día, y duermen bajo una lona en el callejón fuera por la noche. No hay electricidad ni agua corriente y no se ha visto ningún signo de la ayuda internacional. Pese a lo mal que lo están pasando, la vida sigue en Haití y, lo más importante, el pequeño está vivo. La madre del niño salvado por un bombero leonés lo resume todo: “Redji es una razón para vivir”.

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