El primer paso para la segregación ya está dado. Pero en Villaornate y Castrofuerte han surgido las primeras dudas. Ahora que podían hablar...
Vista panorámica de Villaornate, donde se encuentra situado el edificio del Ayuntamiento. MAURICIO PEÑA
M.C.C. / León
Desde Valencia de Juan, Castrofuerte queda a cinco kilómetros y Villaornate a siete. Ambos sufrieron el abandono del campo durante la gran emigración de los años 60 y 70 del siglo pasado. El 5 de noviembre de 1976, el Gobierno aprobó su fusión sin consultar a nadie alegando que era lo mejor ante la creciente pérdida de población y la necesidad de concentrar recursos. Campazas, otro municipio de la zona, rehusó sumarse al proyecto.
El Ayuntamiento de Villaornate y Castro nació por necesidad, pero nunca ha tenido el apoyo de los vecinos. En Villlaornate —270 habitantes— dicen que se les obligó a compartir sus escasos recursos con Castrofuerte, sin recibir nada a cambio. Y en Castrofuerte —190 habitantes— dicen lo mismo, que Villaornate se llevó todo, incluida la sede del ayuntamiento.
En pleno debate sobre la fusión de municipios, el Ayuntamiento de Villaornate y Castro ha iniciado el camino contrario. Los dos pueblos no quieren seguir juntos. El Pleno municipal del pasado 27 de enero aprobó por mayoría absoluta el inicio del expediente de segregación. La ley establece queel proceso, que tienen que resolver la Junta de Castilla y León, tras el preceptivo informe de la Diputación Provincial, debe iniciarse por acuerdo de dos terceras partes de la Corporación. En este caso, ese primer requisito ya se cumple. El Ayuntamiento de Villaornate y Castro está formado por siete miembros. La votación arrojó cuatro votos a favor, dos en contra y una abstención. Ni PSOE, que tiene la Alcaldía, ni el PP, tuvieron disciplina de voto. A favor hubo votos de ambos partidos y de ambos pueblos, según confirma la alcaldesa, Silesia María Ferreras.
“No es un tema político”, insiste la primer edil. La mayor divergencia entre ambos pueblos surgió a raíz de la fusión, al crearse una junta vecinal en Castrofuerte que gestiona el patrimonio del pueblo: el teleclub, el bar, el coto de caza… El Ayuntamiento reparte los recursos, más o menos, en una relación 60-40. El 60% para Villaornate porque es más grande y el 40% para Castrofuerte. “No es justo —dice un vecino en el bar de Villaornate—, porque ellos se quedan con lo suyo y encima tenemos que darles una parte nuestra”. Silesia María Ferreras admite que ésa es una de las razones, pero insiste en que en Castro también tienen sus argumentos para la ruptura. “Yo no quiero guerras entre los pueblos. Sólo quiero dar la voz a los vecinos. Una voz que no tuvieron cuando se fusionaron los dos pueblos por decreto hace 34 años”.
La última batalla de esa histórica rivalidad ha sido la residencia de ancianos que se quiere construir en Villaornate. El reparto de plazas no convence a los dos pueblos.
En León es el único caso; no así en la Comunidad. Varias entidades locales menores segovianas han retomado su intento de segregación de los ayuntamientos a los que están adscritos, después de que hayan conocido la última resolución judicial que deniega la independencia de Chatún (330 habitantes), vinculado al Ayuntamiento de Cuéllar, con unos 10.000 habitantes repartidos en los diez núcleos de población que integran el Consistorio.
El Servicio de Asistencia a Municipios de la Diputación Provincial ha valorado siempre como positivas las fusiones, pero ningún político leonés ha dado el primer paso. Ni del PP, ni del PSOE.Y menos después de lo que pasó en el Bierzo Oeste con la propuesta del alcalde de Balboa. Todos vieron que era positiva, pero todos pusieron más inconvenientes que ventajas sobre la mesa.
Cerca de Villaornate, en Castilfalé también se habló de la unión con Valdemora en los últimos años del franquismo. «En tiempos de Franco se planteó, pero el problema fue el mismo: ¿dónde queda el ayuntamiento?», explicaba su antiguo alcalde.
Un estudio del Consejo Económico y Social de Castilla y León ha concluido que 46 municipios leoneses han ganado nivel de vida, principalmente en el alfoz de León. Otros 36 están en la media, y más de 160 están por debajo y en siete la situación es crítica: Fuentes de Carbajal, Gusendos de los Oteros, Matanza de los Oteros, Santa María del Monte Cea, Valverde-Enrique, Castilfalé y Corbillos de los Oteros.
Ante esa situación, la pregunta en Villaornate y Castrofuerte es para qué, cómo y qué hacer en el futuro. La alcaldesa reconoce que algunos vecinos se están dando cuenta de que la rivalidad histórica entre ambos pueblos ha ido muy lejos. “Ahora que tienen que decidir, muchos no saben qué hacer. Ahí tienen la palabra”, dice.