Una explotación de Zamora en la frontera con León tendrá que sacrificar 1.500 ejemplares.Es un caso aislado, y no debe provocar alarma
El sector caprino no es muy importante en León, pero sus explotaciones son de calidad. MAURICIO PEÑA
Manuel C. Cachafeiro / León
No ha tenido la misma repercusión en los medios de comunicación, pero lo ocurrido esta semana en una explotación de Pozuelo de Tábara, cerca de la provincia de León y de Benavente, ha disparado todas las alarmas el sector del caprino. Y es que 1.500 cabras de la que es considerada mejor explotación de Castilla y León tendrán que ser sacrificadas en los próximos días tras la detección de un caso de “scrapie”, una encefalopatía espongiforme neurodegenerativa del sistema nervioso central mucho más grave que la conocida como ‘tembladera’. La enfermedad se transmite por el consumo de piensos de origen animal y es conocida también como el mal de las “cabras locas”, según confirmó el propio ganadero.
Pozuelo de Tábara se encuentra situado en el norte de Zamora, en la frontera con la provincia leonesa y es una zona de influencia de Benavente. Pese a la relevancia del caso, desde León se mantiene la calma, según explica el líder de Ugal, Matías Llorente. “El único remedio que tiene es el sacrificio de todas las reses de la explotación”, añade.
La granja de Pozuelo de Tábara es la más importante del sector en la Comunidad por la calidad de su ganado desde hace muchos años en ferias y certámenes autonómicos y nacionales. En León, según datos aportados por Llorente, existen unas 50 explotaciones, principalmente en las zonas del Órbigo y el Páramo y Almanza, que para nada tienen por qué verse afectadas por el vecino brote de Zamora.
El sacrificio de las cabras lo decreta la normativa comunitaria, según explicó esta semana en Radio Nacional uno de los propietarios de la granja, Jesús Tomás Pino. Las 1.500 cabras de esta explotación representan el 12% de la cabaña de la provincia de Zamora, que es de 13.500 reses.
“La noticia del caso positivo nos ha machacado, es como si te dieran un mazazo en la cabeza. Todas las ilusiones se caen en un instante como un castillo de naipes”, explicó el ganadero. En la granja trabajan tres hermanos y dos personas más, que ahora tendrán que empezar de cero. Aunque la Junta les ha ofrecido una compensación de 100 euros por animal, es totalmente insuficiente, ya que cada animal, en condiciones normales, cuesta hasta cinco veces más. A ello se une el cuentagotas que supone seguir alimentando al ganado hasta el día del sacrificio, más de 2.500 euros al día.
Las cabras que se crían en la provincia de León son de dos razas: la alpina y la granadina. En el caso de la explotación de Pozuelo de Támara los animales fueron importados desde Francia y son de raza alpina, una variedad que es la que más leche da: 4 litros al día.
Los primeros síntomas se produjeron hace poco más de una semana. Una cabra enferma murió.“Por aquí pasó el camión que recoge los cadáveres y se la llevó, pero llevaba muchos más. Supongo que la identificación fue correcta, pero siempre te queda la duda, por eso todo esto está siendo muy duro. Que todo se desplome de repente y ni tan siquiera sepas, de verdad, si es con razón o no”, señalaba desconsolado el ganadero zamorano, esta vez al periódico La Opinión de Zamora.
La normativa comunitaria de Bruselas es muy clara: cuando aparece un caso de “scrapie” es obligatorio hacer un vaciado sanitario, que puede oscilar entre tres y seis meses. Hay que sacrificar todos los animales que han estado en contacto con la res enferma.
“No parece razonable que haya que matar un rebaño entero de animales cuando sólo uno está enfermo. No ocurre en el caso de otras cabañas, ni tan siquiera, creo, con la enfermedad de las “vacas locas”. La situación es especialmente dura con el “scrapie” y con cabras y ovejas. A nosotros, desde luego, esto nos va a hundir”, añadía el propietario
Juan José Badiola, máximo responsable del programa de encefalopatías espongiformes en España y uno de los principales expertos mundiales en estas enfermedades, ya aventuró en 2005 que con los años aparecerían casos similares a las “vacas locas” en cabras.
El primer caso apareció en Francia. El contagio del animal, que fue sacrificado en octubre del 2002 junto con el resto de su rebaño, fue ratificado por un equipo de expertos del Laboratorio de Referencia de la UE de Encefalopatías Transmisibles en 2005. Mientras, las grandes enfermedades de estos animales bajan. Así, la brucelosis ovina-caprina descendió un 35 por ciento en 2009, según los datos facilitados por la Consejería de Agricultura y Ganadería. El director general de Política Agraria Comunitaria, Juan Pedro Medina, pese a todo, cree que el sector descenderá, pero por una causa tan habitual como la falta de ayudas de la PAC, nada que ver con vacas ni cabras locas.