UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS

No es lo mismo |
En las televisiones de los bares cercanos nuestros gobernantes se estaban lanzando a la cara cifras y datos, culpas pasadas y presentes. Se insultaban de manera tan obscena como educada. Detrás de cada ‘su señoría’ se escupían una descalificación que si fuera real sería suficiente para irse a casa y no salir ni siquiera de noche a hacer los recados. Pero se acaba ese circo y se van a su pan tan panchos. Muy cerca de aquel mundo que nos asalta desde la televisión esta la vida, la realidad, la imagen de la fotografía. Aquí nada saben de estadísticas y porcentajes, reducen su realidad a cifras mucho más sencillas, las del número de sillas que tienen que preparar para que esperen la hora de comer aquellos que no tienen nada que comer en sus casas o no les llegan sus ingresos para permitirse el más barato menú del día. Aquí hay muchos voluntarios que hacen y no hablan, que trabajan y no cobran. Aquí hay unos responsables que son unos tipos tan anónimos como solidarios, que cada día tienen que hacer números para que haya perolas llenas suficientes para que puedan comer caliente todos los que a lo largo de la mañana se han ido sentando en las sillas de espera. A la hora de comer cuadran el número de sillas con las raciones en las perolas. Ésa es su única política. |
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