Los habitantes de las zonas próximas pueden ser los más afectados
Los tejados en Toral han ‘cambiado’ de color, ahora son grises. Á. G. M.
Ángel González M. Ponferrada
El secretario general provincial del partido socialista valenciano y portavoz en la Diputación, Francesc Colomer, ha advertido al PP que el PSPV “se opondrá rotundamente” a la instalación de incineradoras en la provincia.
Los socialistas Valencianos rechazan la instalación de una incineradora de residuos en Castellón, basándose en las conclusiones de un estudio medioambiental que confirma que este proceso de eliminación de basura, puede afectar a la salud de los habitantes de las zonas próximas al horno. Un proyecto que guarda mucha similitud con el que Cementos Cosmos pretende desarrollar en Toral de los Vados, donde las casa del municipio berciano, se encuentran a escasos 50 metros de la factoría de cemento, y cuyo núcleo urbano no dista más de 300 metros de la futura planta de incineración de basura.
Los socialistas valencianos aseguran que la quema de residuos produce “gran cantidad de problemas medioambientales”. Los socialistas consideran que “las incineradoras emanan dioxinas y partículas contaminantes a la atmósfera, según estudios científicos sobre la materia, en los lugares próximos a ellas, que pueden afectar a la salud de los vecinos”, tal y como recoge La Nueva España en su edición del pasado día uno.
Los ‘daños’ que puede generar la actividad de la incineración son, a medida que se realizan nuevos estudios, más alarmantes. El perjuicio o molestias para los habitantes más próximos a las empresas cementeras, como en Toral de los Vados, son numerosos, padeciendo los inconvenientes de esta actividad desde el inicio de la misma. Prueba de que las cementeras emiten componentes de dudoso beneficio para la salud humana, son los ‘grises’ tejados de Toral de los Vados. Las negras pizarras que protegen de la humedad y el frío en los hogares de los vecinos de Toral de los Vados, han dado paso a un grisáceo idéntico al color del cemento. Muestra de que en ningún caso, pueda ser saludable para los habitantes de Toral de los Vados, especialmente en los niños y las mujeres embarazadas.
Otro de los argumentos, además de ser perjudicial para la salud, es el económico.
Según los cálculo hechos por IU en Asturias, el canon actual que paga cada Ayuntamiento por tonelada de residuo (en Asturias), podría multiplicarse por cinco, pudiendo llegar incluso a multiplicar este canon hasta por 10 veces. El partido político, ha hecho público este informe en el mes de enero, tras haber tomado como referencia los precios que existen en otros territorios. Término que confirma el gerente de Cogersa, Consorcio para la Gestión de Residuos en Asturias, en una entrevista publicada el pasado 30 de enero en El Comercio de Asturias, quien además confiesa que “no le gustaría” que le pusieran una incineradora a la puerta de casa. El gerente de Cogersa, confirma las sospechas de IU sobre el incremento en el recibo del contribuyente al afirmar que el del precio actual por tonelada de 12 euros “ se calculan unos 56 euros por tonelada” afirmando que en cinco años los Ayuntamientopagarán 5 veces más por las basura que traen además de confiar que las instituciones lo “ entiendan. Y quien tiene que entenderlo son los ciudadanos, que son los que pagan y a quienes recauda el Ayuntamiento” afirma en la entrevista del Comercio de Asturias. Ese mismo día, esta vez en La Voz de Asturias, el gerente de Cogersa responde a las preguntas de una periodista de ese medio, pero no se muestra igual de ‘seguro’ y contunde a la hora de responder a la pregunta sobre las voces que apuntan a que hay un mayor número de casos de cáncer en los núcleos de población próximos a las planta de incineración. En esta ocasión, se limita a echar balones fuera respondiendo simplemente “de eso no tengo nada que decir. Pueden decir lo que quieran”. Y es que, contradecir o negar las conclusiones de los muchos informes elaborados por expertos científicos de todo el mundo que demuestran que la incineración de residuos sólidos es una actividad peligrosa y contaminante, o que durante el proceso de incineración existen fugas de dioxinas y furanos, es un ‘riesgo’ del que nadie, salvo algunos ‘interesados’ del sector, quieren o pueden asumir.