Logo de la-cronica.net


UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS


El tejado de un
‘musac’ rural

El Camino es aventura, magia y sorpresa. Foncebadón es uno de sus hitos que se ha ganado a pulso convertirse en un mito de esta peregrinación sin más reglas que el destino.

Foncebadón es un mito alimentado día a día. Desde el lejano siglo X –cuando reinaba Ramiro y cuentan sus crónicas que allí se celebró un Concilio– hasta nuestros días, en los que es posible llegar y encontrar el pueblo vacío o era otra posibilidad que María, su hijo y sus perros no te dejaran hacer un alto en este privilegiado lugar, a la sombra del monte Irago. Y, sin embargo, fue ella, sólo ella, quien defendió las campanas de su iglesia para que no las llevara de allí ni el mismísimo Obispo.

Es un mito desde los tiempos del eremita Gaucelmo, que en el siglo XI levantó allí un albergue y hospital para caminantes que llamó San Juan de Irago. Y lo es hoy, cuando otros dos personajes ajenos al tiempo levantaron allí una taberna de piedra vieja y madera antigua que mantiene los aromas del singular ermitaño bajo el significativo nombre de Gaia.

Foncebadón siempre será un mito pues jamás podrás intuir lo que te espera en este poblado donde conviven el recuerdo de la Cruz de Ferro y el de aquellas viejas construcciones en las que todo vale para combatir la gotera haciendo de su tejado un ‘musac’ rural.

df
Mauricio
Peña

Ful
Fulgencio
Fernández


© Promociones Periodísticas Leonesas, S.A.
Moisés de León, 49-bajo 24006 León (España)

Correos de La Crónica