UNA PROVINCIA EN BLANCO Y NEGRO

Otra estampa que |
La imagen de la fotografía es Extremadura... y es León. Son las dehesas extremeñas y son los propietarios de una de las más famosas ganaderías ovinas del pasado siglo, la de los Hidalgo de Sena de Luna. Pero ya es otra estampa casi perdida. Ya no quedan en las dehesas extremeñas más que unas pocas ovejas leonesas, la trashumancia a pie se ha convertido en un espectáculo para que las televisiones cuenten la anécdota de miles de ovejas atravesando el madrileño paseo de la Castellana, que es cañada real y tiene su servidumbre de paso, por más que los señoritos se enfaden por el engorro que causan al tráfico. Tampoco quedan pastores. Nadie que no lo haya mamado y vivido aguanta a pleno sol con la chaqueta de pana un día tras otro. Durmiendo en el chozo, comiendo carne curada, quemando la cara hasta ennegrecer y tener esa piel cobriza que solo muestran los pastores. Sólo algunos inmigrantes se atrevieron con esta profesión, pero no era vocación sino necesidad. Yasí han desaparecido los rebaños, los pastores, las majadas, los chozos, las estampas... y, sobre todo, un sector que ha sido el causante de una significativa cantidad de ahorros e, incluso, fortunas. Pero en esta tierra el cultivo que más prende es el del olvido. |
![]() Fulgencio Fernández |
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